A poco de su votación en el Congreso y a días de conocer los detalles del acuerdo con el FMI, un nuevo conflicto podría surgir entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y los sectores alineados con La Cámpora respecto a la reducción de los subsidios a las tarifas de gas y electricidad.
Se trata de una iniciativa que tiene Martín Guzmán desde que comenzó su gestión, pero en la que no pudo avanzar por la negativa de La Cámpora, la cual ocupa un rol importante en el área. En este sentido, la agrupación que lidera Máximo Kirchner dejó trascender que la segmentación tarifaria basada en el valor del inmueble que propuso tendrían un ahorro fiscal de solo 0,08% del PBI, muy inferior al 0,6% que pretende Guzmán, para disminuir los subsidios del 2,3% del producto del año pasado a 1,7% para 2022.
Por su parte, la Cámpora advierte que este año será complicado reducir el gasto porque hay varios efectos exógenos que presionarán sobra las cuentas fiscales y externas, como la declinación de los pozos gasíferos de Bolivia y la baja generación hidráulica, que implicará mayores importaciones de combustible líquido. A eso se suma la disparada de los precios del gas por las tensiones geopolíticas en Europa.
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Estas discusiones no son nuevas dentro del Gobierno. El año pasado, Guzmán intentó avanzar con una reducción en los subsidios energéticos y no solo no lo pudo hacer, sino que quedó debilitado políticamente luego de que no se concretara la destitución de Federico Basualdo de la subsecretaría de Energía Eléctrica.
Basualdo es el principal referente de La Cámpora dentro del sector energético, pero no es el único. En YPF se encuentra Santiago “Patucho” Álvarez como vicepresidente de Asuntos Públicos, Comunicación y Marketing, y en la empresa estatal Ieasa está Agustín Gerez como presidente. Otros funcionarios cercanos a la vicepresidenta son Federico Bernal, interventor en el Enargas; Pablo González, actual presidente de YPF, y Sebastián Bonetto, gerente general de Cammesa, la compañía encargada de los despachos de energía eléctrica.
En medio de un clima tenso atravesado por las negociaciones con el FMI, el sector más cercano a Cristina volvió a marcar territorio en su sector en dos oportunidades. Primero, al anunciar que el aumento tarifario de este año sería solo del 20%, y luego, cuando se filtró a los medios que en diciembre pasado ya se le había presentado a Guzmán un proyecto de segmentación y que era el ministro quién no había avanzado en el tema.