El ex presidente de Brasil, Lula Da Silva, quien fue condenado a 12 años de prisión por el juez Moro, mantiene una posibilidad de competir en las próximas elecciones presidenciales de octubre. La chance se basa en la decisión del Supremo Tribunal Federal de quitarle al mencionado magistrado dos causas sensibles en las que está involucrado el referente del PT.
La defensa de Lula se mostró conforme con la disposición del STF y afirmó que esa determinación será la base argumental para presentar nuevas apelaciones que permitan revisar la sentencia por el tríplex de Guarujá, supuestamente una coima pagada por la constructora OAS que el magistrado no pudo probar, tal como admitió en su fallo. «Vamos a analizar las opciones y vamos elegir la más adecuada para que prevalezca la ley en otros recursos, incluso sobre el tríplex», aseguró Zanin Martins, abogado del ex mandatario.
El abogado apeló la condena ante el STF y ante el Superior Tribunal de Justicia (STJ), tercera instancia penal, al considerar que Moro lo condenó «sin pruebas y con enemistad política manifiesta». A partir de este momento, es clave para el futuro del hombre que encabeza todas las encuestas para liderar el Palacio del Planalto el accionar de la presidenta del STF, Cármen Lúcia Antunes.
La mencionada juez puede ser determinante en una eventual votación en la que se declare inconstitucional la jurisprudencia de 2016, que permite a los tribunales detener a condenados con fallos de segunda instancia cuando la Constitución marca que nadie puede estar preso sin agotar las instancias procesales.
Vale destacar que, pese a la condena, Lula continúa liderando la preferencia de los votantes. En los tres diferentes escenarios presentados por Datafolha con diversos candidatos, Lula se impondría con entre el 30 % y el 31 % de los votos en la primera vuelta y volvería a ser elegido presidente en la segunda, con entre el 46 y el 48 %.
Su principal rival en los mismos escenarios es el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, un polémico defensor de la última dictadura militar y al que el sondeo tan solo le atribuye entre el 15 % y el 16 % de la intención de voto. Datafolha también preguntó si la prisión de Lula fue “justa” o “injusta” y un 54 % se inclinó por la primera respuesta, un 40 % la consideró “injusta” y un 6 % declinó responder.