El expresidente brindó su apoyo a la Corte Suprema de Justicia y criticó al gobierno: «No toleran que un poder del Estado les ponga límites».
Aunque no respondió de forma directa a la acusación de Alberto Fernández de que los jueces responden a sus órdenes, el líder del PRO señaló que «una de las cuestiones más deprimentes de estos episodios es la reacción del gobierno y, en especial, del presidente Fernández».
Tras la suspensión de la Corte Suprema de Justicia de las elecciones en San Juan y Tucumán de este domingo, el expresidente hizo una publicación en sus redes sociales en la que fue a la carga contra el gobierno y defendió al máximo tribunal. «Esta decisión le pone un límite al abuso de poder en provincias cuyo sistema de gobierno ha sido calificado con la metáfora de “feudales”, por el poder casi absoluto que acumulan los gobernadores», analizó.
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El día anterior a la decisión de la Corte, Mauricio Macri había señalado que La Rioja, Misiones y Jujuy eran provincias feudales y que sus elecciones no eran «representativas», dado que allí habían triunfado los oficialismos: «Ya llegará la libertad para ellas», había añadido el expresidente. Ayer, sin embargo, desligó a Jujuy de esta acusación y al precandidato a presidente de la UCR, partido aliado del PRO, Gerardo Morales: «Entre esas provincias por supuesto que no incluyo a Jujuy, donde existe la alternancia política y su gobernador, como vimos en las elecciones del otro día, no intentó eternizarse en el poder», aclaró.
Asimismo, el expresidente apuntó contra los argumentos de Alberto Fernández sobre que la Corte Suprema de la Nación no debía expedirse sobre un caso de índole provincial. «No sólo critican el fallo: critican la misma legitimidad de la Corte para decidir. Esa conducta, del presidente y la coalición de gobierno, es antidemocrática», disparó Macri.
Por último, el líder del PRO trazó un paralelismo entre las funciones del máximo tribunal de Justicia y los árbitros de fútbol: «La Corte Suprema es el árbitro de nuestra vida en común. Es la que aplica las reglas del partido que jugamos todos los días. Podemos estar en desacuerdo con sus fallos, como podemos dudar de si una mano fue penal o no. Pero no podemos cuestionar la legitimidad del árbitro o parar el partido para pedir que pongan a otro», introdujo.
«Sin la autoridad del árbitro nos quedamos sin reglas en el fútbol, no se puede jugar. Sin la independencia y la legitimidad de la Corte Suprema, nos quedamos sin reglas en la política y en nuestra convivencia, y tampoco se puede jugar», concluyó.