En medio de la ola de cuestionamientos y denuncias desatada por el audio donde se lo escucha maltratando a una empleada de la quinta familiar y los posteriores planteos respecto de su designación irregular en el SOMU durante la intervención, el ministro de Trabajo Jorge Triaca decidió adelantar sus vacaciones y esperar a que amaine la tormenta de críticas en Chapadmalal. Desde el Gobierno se multiplican las voces críticas al titular de la cartera laboral, pero sostienen que sigue firme en su cargo y que el presidente Mauricio Macri no le pedirá la renuncia.
Nada mejor que nueve días de silencio y bajo perfil en Chapadmalal para lograr que la propia dinámica política y mediática vayan olvidando, tapando o reemplazando con otro, el escándalo de Sandra Heredia, la empleada de la quinta de los hermanos Triaca que recientemente detonó una crisis para el titular de la cartera laboral al denunciar que había sido maltratada por el ministro, despedida sin justificación, que había trabajado durante años en negro para la familia y que, finalmente, había sido designada como delegada interventora en el intervenido Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).
Desde el entorno del ministro niegan que las fecha vacacional del ministro haya tenido que ver con la avalancha de problemas de los últimos días y afirman que ya estaban decididas desde fin de año. Lo cierto es que antes de que se hiciera público el descanso oficial de Triaca, éste tuvo varias reuniones con el presidente Macri y con el jefe de Gabinete Marcos Peña para evaluar estrategias que les permitan reducir el costo político del escándalo desatado por el audio en el que el ministro le dice a Heredia por WhatsApp: “Sandra, no vengas, eh. No vengas porque te voy a mandar a la concha de tu madre. Sos una pelotuda”.
La estrategia oficial de Triaca fue primero desmentir que el audio haya implicado un despido, afirmar que la relación laboral de Heredia era con su hermano y que nunca había estado en negro y finalmente desconocer alguna influencia en su designación en el SOMU. Ante la bola de nieve de críticas, el ministro salió a pedir disculpas públicamente por el “exabrupto” desde su cuenta de Twitter mientras se acusaba a los que quieren sacar rédito político del audio. En una posterior entrevista con Radio Mitre, Triaca detalló que el incidente fue hace cuatro meses “en el marco de una situación muy estresante” y que en el interín le pidió disculpas personalmente. En la entrevista Triaca reconoció la contratación en el gremio intervenido y lo justificó planteando que Heredia “quería una oportunidad de trabajo”.
Heredia también denunció que el hijo del jardinero de la quinta también fue designado en el SOMU, entre otros 200 nombramientos irregulares. “Triaca me tenía en negro y me metió a trabajar en un sindicato intervenido. Tengo miedo”, explicó en diálogo con los medios. Los abogados del ex titular del gremio, Héctor “Caballo” Suárez, ya presentaron una denuncia penal ante el juez Rodolfo Canicoba Corral y seguramente también tendrá que brindar explicaciones a la Justicia la actual senadora por Buenos Aires Gladys González, entonces a cargo de la intervención (hay otra denuncia en curso judicial contra la actual senadora por administración fraudulenta del SOMU, del que se hizo cargo en febrero de 2016). El propio cuñado del ministro, Sergio Borsalino (casado con Verónica Triaca), habría ocupado un cargo en la intervención mientras era empleado del Ministerio de Trabajo y otro asesor de la cartera laboral, Alejandro “Serrucho” Gómez, también fue designado como asistente de la intervención de González.
Desde el Gobierno consideran mucho más grave el impacto que puede tener esta derivación sindical del escándalo que el propio audio. Según consigna Clarín “un poderoso integrante del Gabinete” consideró que “eso es una cagada”, mientras que otros ministros minimizan el eventual enojo presidencial con Triaca: “El Presidente no está conforme con la relación con los gremios, pero a nadie se le ocurre echarle la culpa a Jorgito”. Si bien está claro que a Macri no lo puso feliz el escándalo desatado por uno de sus ministros favoritos (especialmente en un momento en que cunde la preocupación por la baja de apoyo a la figura presidencial en las encuestas), desde su entorno se afirma que lo sigue “bancando»: ¿Renuncia? Fue un boludo, se equivocó, pero está firme».