Un informe de la calificadora de riesgo Moody’s da cuenta que actualmente Argentina posee el 88% de su gasto inflexible a la baja, un alto déficit fiscal, pese a diversos recortes de subsidios a las tarifas de servicios públicos, y un alto nivel de endeudamiento.
«Los elevados niveles de gastos obligatorios en América Latina dificultarán la capacidad de los gobiernos de disminuir sus déficits, ya que la región enfrenta presiones fiscales sostenidas que podrían debilitar la solvencia de los gobiernos soberanos», advierte el documento que dio a conocer Moody´s, al tiempo que uno de sus representantes, Michael Brown, indica que «cuando los gobiernos necesitan adoptar medidas de austeridad, aquellos con rigidez en sus gastos pueden encontrar mayores dificultades para llevarlas a cabo, aun si están dispuestos a hacerlo».
Ante este panorama, organismos como el Banco Mundial presionan al presidente Macri para que realice reformas estructurales para que haya más margen del gasto para destinar a infraestructura e inversión y menos para gastos corrientes. Desde el ministerio de Hacienda responden ante esta inquietud que, en un corto plazo, un crecimiento de la economía gracias a una «lluvia de inversiones» mejorará los ingresos para paliar el déficit.
También se encuentra el Fondo Monetario Internacional solicitando cambios profundos, incluso desde el año pasado, que la administración Macri ha intentando implementar como la modificación de la ecuación de actualización de haberes jubilatorios. Además, la entidad dirigida por Lagarde confirmó que antes de que finalice octubre una misión a cargo de Roberto Cardarelli visitará el país para realizar una revisión de la macroeconomía.