El presidente Mauricio Macri participó del acto por los 202 años de la declaración de la independencia argentina en la histórica Casa de Tucumán, acompañado por la vicepresidenta Gabriela Michetti, el gobernador Juan Manzur y otros funcionarios del gobierno nacional. En su discurso reconoció que el país está atravesando “una tormenta” pero se manifestó confiado en que el rumbo es el correcto.
Macri recordó su visita en 2016, conmemoración del bicentenario y planteó que espera que “los argentinos que hoy vivimos seamos recordados como una generación de palabra, que vivió en la verdad y tuvo la grandeza de dejar atrás los enfrentamientos y se puso a trabajar en equipo por su gente”. También reivindicó el lugar de la mujer en la historia argentina: “Todos tenemos en nuestra cabeza una imagen puntual del 9 de Julio: hombres heroicos, que decidieron independizarse de España en esta casa. Es una imagen real, pero le falta una parte muy importante, que a la hora de contar la historia de cómo se construyó la Argentina fue omitida o minimizada durante mucho tiempo, y hablo de las mujeres. Las mujeres valientes, tenaces, heroicas, que también se sumaron a la revolución e hicieron su aporte para cambiar la historia para siempre. No podemos concebir nuestra historia sin mujeres y ratificamos nuestros compromiso con la igualdad”.
Durante su intervención reclamó el acompañamiento de los sectores de la oposición, los gobernadores, los empresarios, los sindicatos y los movimientos sociales. “Tenemos que entender que el poder no es de un Gobierno, es cada argentino, de la gente”, subrayó. Luego planteó la perspectiva de construir un país “donde cada argentino pueda ver los resultados de su esfuerzo; donde la verdad y la transparencia sean innegociables; un país de diálogo y respeto, donde se escucha al que piensa distinto, y se cuida lo que es de todos, se trabaja para lograr las metas”.
Macri reconoció el momento de dificultades económicas que atraviesa el país desde que se desató la corrida cambiara a fines de mayo: “Estamos pasando una tormenta, fruto de muchas circunstancias. Hay temas de nuestra propia gestión, de los mercados externos, de las políticas tomadas por Gobiernos anteriores, pero debemos tener confianza porque sabemos a dónde vamos y cómo vamos a las metas que nos hemos impuesto. Comparto las angustias del momento, pero estoy seguro que vamos a llegar al país que en todos los argentinos vamos a poder realizarnos”.
Retomando las metáforas náuticas, insistió: “Es importante entender que pueden variar los factores, así como varía el clima en la navegación, pero el rumbo del barco sigue siendo el mismo. Reparar los daños de una tormenta no pude ser la razón de ser un Gobierno. Estamos para construir de una vez por todas una Argentina diferente”.
«No nos quedemos a medio camino, sigamos construyendo esa Argentina distinta, normal, predecible, equitativa, que nos brinde a todos la posibilidad de tener un futuro mejor”, concluyó.
El presidente no concurrió al tradicional Tedeum del 9 de Julio en Tucumán, que tuvo un fuerte mensaje contra la posible legalización del aborto.