Marcelo Orrego, la apuesta de Larreta que gobernará San Juan

El actual gobernador, Sergio Uñac, no logró imponer a su hermano Rubén, y perdió no sólo las elecciones contra Juntos por el Cambio sino también la interna en su frente electoral ante el ex mandatario José Luis Gioja, quien estuvo al mando de la provincia entre 2003 y 2015.

Por lo tanto, JxC conducirá los destinos de San Juan tras veinte años de gobiernos peronistas consecutivos, doce de Gioja y ocho de Uñac. Lo hará a través de Marcelo Orrego, un abogado de 48 años, ex intendente de la localidad de Santa Lucía, caracterizado por un discurso moderado, aliado al sector que lidera Horacio Rodríguez Larreta.

Nacido en enero de 1975 en Santa Lucía, municipio que administró como intendente entre el 2011 y 2019, Humberto Marcelo Orrego llegó a estas elecciones siendo diputado nacional. Tras egresar de la Universidad Nacional de Córdoba en el año 2001 como abogado, trabajó como asesor de Roberto Basualdo en la Cámara de Diputados de la Nación hasta 2005. Basualdo, actual senador nacional, es un ex automovilista que en 2003 y 2007 perdió las elecciones contra Gioja, y el fundador de Producción y Trabajo, el partido con el que Orrego llegó a la gobernación.

En 2007 Orrego hizo su primer intento de gobernar el municipio en el que se crió, Santa Lucía, una localidad ubicada en el Gran San Juan. Sin embargo, fue derrotado en las elecciones. En 2011 tendría revancha y fue intendente durante ocho años, hasta que fue por la gobernación. En este caso, tendría una experiencia similar a lo que le sucedió para llegar a intendente. En su primer intento por ser gobernador, en 2019, fue derrotado por 22 puntos y terminó siendo diputado nacional, pero cuatro años más tarde logró su objetivo y llegó a la gobernación.

San Juan: JxC y otra victoria en una provincia del PJ

«Sabemos que no nos regalaron la confianza, nos la prestaron. Este gobernador va a trabajar absolutamente con todos, sin distinción de ideología política. He venido a la política a trabajar, cumplir y hacer», dijo Orrego en su primera intervención como gobernador electo, a través de un discurso cauto, de consenso, teniendo en cuenta que asumirá con una Legislatura con mayoría del peronismo, ya que en las elecciones del 14 de mayo el PJ ganó 15 de 19 departamentos -salvo la capital provincial que la ganó Susana Laciar, de JxC- y se quedó con el 70% de las bancas del parlamento.

«Hay muchas cosas que se han hecho bien, pero hay muchas cosas que cambiar. Y a mí no me va a temblar las manos para hacer las cosas que hay que hacer. Los cambios que se vienen son cambios con certezas», pronunció el flamante gobernador, en un discurso alineado a sus apoyos a nivel nacional.

En este sentido, el precandidato a presidente Horacio Rodríguez Larreta subió al escenario junto a candidatos que integran su boleta, y que también son presidentes de los partidos que integran JxC: Miguel Ángel Pichetto, de Encuentro Republicano Federal, Maximiliano Ferraro de la Coalición Cívica, y José Luis Espert, de Avanza Libertad. La otra presencia clave fue la del senador Martín Lousteau y precandidato a jefe de gobierno, en representación de la UCR que lidera el candidato a vicepresidente de Larreta, Gerardo Morales.

«El de Marcelo Orrego es el triunfo del trabajo. Pero sobre todo es el triunfo del cambio, después de 20 años de peronismo. Como ocurrió en San Luis, acá también. Los sanjuaninos quieren un cambio y ya lo veníamos viendo. Recorrí con Marcelo varias veces la provincia y lo notábamos. Se trató de un triunfo del concepto de sumar, de ampliarnos», dijo Larreta.

Hace cuatro años, Sergio Uñac sido reelegido con el 55.84% de los votos frente al propio Orrego, que había cosechado el 33.91%. Tras la suspensión de las elecciones por parte de la Corte Suprema por considerar que la postulación del gobernador infringía la normativa de la constitución provincial, Uñac había resuelto desdoblar los comicios y elegir el 14 de mayo todos los cargos, menos el del Ejecutivo. Una decisión que desde las filas peronistas le reprochan y consideran que pudo haber perjudicado la campaña electoral. Al no poder presentarse como candidato, su hermano Rubén, actual senador nacional, fue el ungido para reemplazarlo: otra resolución que, tras los resultados, no fue vista con buenos ojos por sus aliados políticos.

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