Organizaciones piqueteras y sindicales se movilizaron este miércoles 7 de agosto. La convocatoria tuvo como origen las honras a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, aunque los dirigentes que organizaron la movilización le agregaron un fuerte reclamo político contra el gobierno de Javier Milei, al que acusan de estar empeorando las condiciones de los asalariados.
“Este gobierno está empujando al exterminio social al pueblo argentino”, se quejó Alejandro Gramajo, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), una de las agrupaciones que impulsaron la movilización, al cerrar el acto central.
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“Diputados y diputadas votaron una ley infame [por la Ley Bases], senadores y senadoras son cómplices de este proyecto de destrucción de la Patria, y los gobernadores se venden por treinta monedas”, acusó el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, uno de los oradores. Minutos antes, Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo, había reclamado desde el escenario que “Milei y [la ministra de Capital Humano, Sandra] Pettovello entreguen la comida [por los alimentos que el Gobierno acopiaba en galpones]”.
También fueron desafiantes los mensajes de los sindicalistas estatales Hugo “Cachorro” Godoy y Daniel Catalano. “El gobierno del déspota de Milei ha multiplicado la pobreza. 25 millones de argentinos vivimos debajo de la línea de la pobreza y 8,5 millones tienen hambre. Basta Milei, la legitimidad de origen la tiraste a la basura. Querés convertirte en un déspota, no lo vamos a permitir. Regalan los lingotes de oro y los ponen a remate en el Banco de Londres”, cuestionó Godoy, referente de una de las vertientes de la CTA.
Entre los dirigentes que se mostraron en el escenario, estuvieron los secretarios generales de la CGT Héctor Daer y Pablo Moyano, acompañados por otros sindicalistas como Rodolfo Daer, Omar Plaini, Roberto Baradel o Sonia Alesso, entre otros; también hubo presencia de funcionarios bonaerenses como Andrés Larroque, Carlos Bianco, Walter Correa, Daniel Menéndez y Gildo Onorato, aunque el gobernador Axel Kicillof no participó porque tenía actividades en Lezama y Villa Gesell.
El Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa, Barrios de Pie y Libres del Sur fueron algunas de las agrupaciones que se ubicaron más cerca del escenario, armado con dos acoplados de camión. En la plaza y las calles cercanas, no estuvo La Cámpora, a pesar de las versiones de que finalmente se iba a sumar a la marcha. Desde la agrupación kirchnerista aclararon a LA NACION que acompañaron el inicio de la movilización en Liniers, el punto de partida, donde se vio, entre otros al senador Eduardo “Wado” de Pedro y a Lucía Cámpora, la secretaria general de la organización que conduce Máximo Kirchner.
Se vio, junto a los ministros Larroque y Bianco y a funcionarios provinciales como Menéndez (subsecretario de Economía Popular) y Juan Cuattromo (presidente del Banco Provincia), a los intendentes Mario Secco (Ensenada) y Lucas Ghi (Morón), entre otros. Más adelante, se sumó Fabián Cagliardi (Berisso). Sobre Hipólito Yrigoyen, se destacaba una gran bandera de La Matanza, aunque su intendente, Fernando Espinoza, no estuvo.
El médico Jorge Rachid, director del Instituto Superior de Educación del IOMA, estuvo presente en el punto en el que confluyeron las banderas del gobierno provincial y de agrupaciones que apoyan a Kicillof. El intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, pasó por esa esquina, pero prefirió seguir adelante por Yrigoyen y participar de la marcha sin entremezclarse en la columna gubernamental bonaerense.
El MST, uno de los partidos del Frente de Izquierda, colocó su bandera sobre la Avenida de Mayo. Detrás del escenario, se instaló una feria de productores de la UTEP. Las agrupaciones de izquierda llevaron su columna propia, con dirigentes como Eduardo Belliboni (Polo Obrero) a la cabeza, y se desconcentraron alrededor de una hora después que las columnas centrales.
Con la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, la movilización a la Plaza de Mayo había arrancado a primera hora de la mañana desde el santuario de San Cayetano, en Cuzco y Rivadavia, en el barrio porteño de Liniers.