Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación, concedió una entrevista exclusiva a La Nación mientras veranea en Punta del Este. En ella se definió como un “soldado incondicional del presidente Mauricio Macri” pero también disparó contra algunos “infiltrados pseudo progresistas en el Gobierno”, consideró que la esperanza en la lluvia de inversiones extranjeras fue un “error garrafal” y opinó que hubo “mala praxis” en quienes le aconsejaron a Macri sacar la reparación histórica para los jubilados.
A un año de su alejamiento de la presidencia del Banco Nación, Melconian recuerda que la explicación oficial que se le dio para pedirle el paso al costado fue la necesidad de “homogeneizar” al equipo económico. “Supongo que con el equipo de Jefatura de Gabinete teníamos visiones diferentes. Es vox populi que el banco en el último año ha sido un proveedor de fondos para el financiamiento del Estado. Una tarea diferente a la que me habían encomendado: preparar la vuelta masiva del crédito al sector privado y ordenar las políticas”, explicó.
Respecto del debate entre shock económico y gradualismo, el economista consideró que hay un “encontronazo” entre un intento de shock en la política monetaria y cambiaria a través de la tasa de interés y un gradualismo “que se convirtió en inacción” en lo fiscal. Sin embargo, más allá de reconocer “diferencias de criterio” en este aspecto, Melconian asegura que no quiere “sacar los pies del plato”. En ese sentido, considera que la reforma fiscal impulsada por el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne es “tardía y modesta”. Y añadió: “No tengo nada contra él. Tardamos dos años. ¿Qué más livianito que el 10 de diciembre de 2015 para lanzarla? Eso estúpidamente se lo confunde con shock. ¿Esta es una reforma donde al sector privado le cambia la vida? No. ¿Es el acuerdo con las provincias un acuerdo donde desaparecen los impuestos provinciales nocivos? De ninguna manera”.
Crípticamente, el ex funcionario cargó contra “infiltrados pseudo progresistas en el Gobierno”, aunque se negó a dar nombres. También reconoció que le hubiera gustado ser ministro de Economía y ratificó su disponibilidad para volver a la función pública: “Si me llama el Presidente, yo siempre estoy”.
En cuanto a la puja entre las distintas áreas en que el gobierno de Macri fragmentó a la cartera económica, que se manifestaron en la conferencia de prensa del 28 de diciembre, consideró que “el gran derrotado” fue el Banco Central dirigido por Federico Sturzenegger, “que ha tenido un desplazamiento respecto a lo que era su política monetaria original y rigurosa”. Sin embargo, descartó que la suba del dólar deba explicarse por la modificación de las metas de inflación: “No creo que el sinceramiento provocara la suba del dólar y de hecho bajó. El dólar acá es libre, pero hay contaminación cambiaria porque el Gobierno trae dólares del exterior y ha habido ingreso de dólares para colocar en Lebac del sector privado. Eso, si bien es genuino, algún día se corta y el dólar sube. Pero, más allá de eso, el dólar tiene que valer lo que la oferta y la demanda digan”. Más allá de su profesión de fe neoliberal, el economista reconoció contradicciones problemáticas en esta dinámica: “Ahora, ¿este es un dólar cómodo para exportar? No, es un dólar barato. ¿El país está caro en dólares? Sí. Evidentemente estamos frente a un conflicto que hay que solucionar”.
En este sentido, recomendó esperar a “ver qué hace” el BCRA con la fijación de las nuevas tasas de interés este 9 de enero: “Si el Central es generoso en la baja de la tasa de interés, se confirmará la historia del momento de fin de año, cuando le ordenaron que la baje. A partir de ahí, ¿empezaría a conformarse una nueva política económica, con un nuevo patrón monetario, fiscal, con las tasas de interés y el dólar? Si caen las tasas, sí. Pero habría que especificar bien adónde se quiere ir para no confundir al inversor”.
Melconián también explicitó sus diferencias con distintas políticas llevadas adelante por el equipo económico del gobierno, empezando por la aprobación de la reparación histórica para los jubilados (se preguntó quién le recomendó esa “mala praxis” al presidente), que consideró una carga innecesaria para un presupuesto frágil que se podrían haber “ido subsanando en la medida en que te da el cuero”. Otro punto de fuerte diferencia del economista tiene que ver con la esperanza oficial respecto de la lluvia de inversiones que se sostuvo durante todo 2017: “Yo estaba dentro de los que creían, y nadie me puede desmentir, que lluvia de dólares no iba a haber. Mi sugerencia al Presidente era que 2016 daba negativo. Frente al conflicto fiscal endógeno que dejaron y que empeoraba, mi diagnóstico era que no habría lluvia de inversiones sino recesión para 2016. Pero otros le decían al Presidente: «Tu sola presencia hace un giro de 180°. Vas a recibir lluvia de dólares, la demanda de dinero va a volar y no tenés techo. Garrafal error de diagnóstico”.
Melconián también planteó una preocupación respecto de la insustentabilidad de la dinámica actual de los créditos hipotecarios, partiendo de una “disociación” entre depósitos y créditos, con la primer variable estancada: “Porque en 2017 el crédito creció a una tasa del doble de lo que crecieron los depósitos. Es decir, sale más dinero del que entra. ¿Es eso sostenible en el tiempo? No. Entonces, las variables que hicieron que el crédito creciera al doble pueden no estar este año”. En este sentido, consideró “apresurado” impulsar este tipo de créditos en una economía “con dos dígitos de inflación”: “El que tomó en junio de 2016 un crédito de $1 millón hoy debe $1,4 millones. El dilema es que vos cada vez debés más. Un país que está en un proceso desinflacionario debe tener una unidad como el UVA para que las personas puedan hacer un cálculo. Ahora, de ahí a que el crédito hipotecario con dos dígitos de inflación continúe, no lo veo”.
Más allá de sus cuestionamientos a ciertas políticas económicas, el ex titular del Banco Nación consideró muy positivos los primeros dos años de Macri y aseguró que el presidente “va a encontrar el mix entre la estabilidad macroeconómica que inicialmente este Gobierno subestimó, porque sigue siendo un gobierno de CEOs”. “Para tener una economía sostenida y sustentable hacen falta seis años más de Macri. La puesta a punto demanda una administración. Y el crecimiento, otra”, concluyó.