Máximo vs. Axel: Las claves de una pelea que sigue acumulando capítulos

Las declaraciones de Axel Kicillof pusieron de relieve una interna entre el dispositivo político del gobernador y La Cámpora, disputa de largo alcance que esta semana sumó un nuevo y trascendental capítulo con frases teledirigidas sin tregua ni compasión. De un lado lanzaron como dardo el concepto de «propuesta nostálgica» y desde el otro contestaron con una canción del Indio Solari que habla del egoísmo y la mezquindad: «Juegan a primero yo y después a también yo».

En medio de la campaña electoral y los pedidos de unidad, sumada a la trascendencia que tiene la provincia de Buenos Aires en el resultado electoral nacional, un nuevo cruce de declaraciones puso sobre la mesa una interna de larga data entre el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, y el gobernador Axel Kicillof.

Nada comenzó la semana pasada, cuando Axel Kicillof brindó un discurso que habló de «una propuesta nostálgica» que reivindica a Perón, Evita, Néstor y Cristina, pero sí hizo erupcionar al nivel discursivo una serie de desencuentros y confrontaciones que se venían dando en los armados políticos provinciales y en las discordias sobre cómo encarar la gestión provincial.

En un evento titulado «Llegó el momento de construir una nueva utopía» en la Universidad Nacional de La Plata, con la presencia de Juan Grabois y Ofelia Fernández, el gobernador detonó la paz interna con una enunciación que, a primera escucha, no parecía espantar a nadie: «Hay que construir una nueva utopía y la construcción de esa nueva utopía de hacia dónde vamos es una tarea de la que me siento partícipe y es colectiva». La frase que lanzó el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, asomó como una novedad.

En ese mensaje, el mandatario siguió: «No tengo ninguna duda de que los años de Perón, Evita, Néstor y Cristina son los momentos más gloriosos que vivió nuestro país, pero tenemos que ir dándole un carácter de época nuevo. No podemos vivir más de eso y no es justo. Tiene tufillo de esas bandas de rock que toca los viejos grandes éxitos; va a haber que componer muchachos. Va a haber que componer una nueva canción, no una que sepamos todos», explicitó Kicillof.

La idea discursiva de reanudar a la fuerza política con participación juvenil y nuevas ideas, fue, en principio, acordada con el equipo de campaña y Cristina Kirchner. Pero en La Cámpora no cayó nada bien. Dos de sus principales figuras, Máximo Kirchner y la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, salieron con los tapones de punta y sorprendieron con su nivel de agudeza y belicosidad en medio de la campaña electoral que lleva a cabo Unión por la Patria.

El primero fue Máximo Kirchner, quien apuntó directo contra la frase del gobernador de «componer una nueva canción»: «Yo no me dedico a la música, soy militante y dirigente», señaló sarcástico el hijo de la ex presidenta. «Más allá de los pentagramas, hay que fijarse muy bien en la gestión de gobierno, eso es lo que importa para que no haya confusiones», agregó.

Al día siguiente, Mayra Mendoza aceleró con la misma mordacidad. Acusó al gobernador de mezquino y egoísta, al dedicarle una frase del Indio Solari que reza «Juegan a primero yo y después a también yo», lo vinculó con la «derecha que quiere deshistorizar» y advirtió: «Hay que construir lo que viene, pero no es dejando de lado nada de lo que nos hizo llegar hasta acá. Porque Mayra no sería intendenta, Axel no sería gobernador. Así que, hay que ser respetuoso siempre, con mucho cuidado de lo que se dice porque genera sentido», arremetió la intendenta.

Mayra Mendoza cruzó a Axel Kicillof y lo vinculó con «la derecha que quiere deshistorizar»

La disputa interna entre el hijo de la ex presidenta y el principal heredero político del kirchnerismo puede explicarse a partir desde la sola enunciación de la descripción de los contendientes. En este sentido, la lucha por la herencia legítima del matrimonio santacruceño data de un largo período entre los que se incluyen cruces por los cierres de listas y disputas de poderes dentro de la gobernación.

En 2021, el titular del PJ boanerense intervino el Ejecutivo provincial con la incorporación de una serie de intendentes al gabinete tras la derrota del Frente de Todos en las primarias legislativas.

Durante todo 2022, desde distintas usinas vinculadas a Kirchner y a los intendentes del conurbano se empujó con insistencia el teorema «Axel para arriba», cuya idea era la de postular una candidatura presidencial de Kicillof con destino incierto para producir la vacante en la gobernación de la provincia.

En marzo de este año, en plena expectativa por el armado de las listas y la definición de las candidaturas, el hijo de la presidenta cuestionó por primera vez en público a Axel Kicillof y en su presencia. «No hay que bajar al territorio, compañero gobernador, hay que subir a los militantes a los lugares», disparó el líder de La Cámpora en un acto en la UTN de Avellaneda. «En el gobierno bonaerense somos todos militantes. Debe ser el gabinete más militante de la historia», le respondió Carlos Bianco, mano derecha de Kicillof.

Pocos meses después, a fines de junio, en la definición de las listas para las PASO, Máximo Kirchner, en su calidad de presidente del PJ bonaerense habilitó internas «innecesarias», según califican desde la gobernación, y trató de colocar a Martín Insaurralde, jefe de gabinete provincial e intendente de Lomas de Zamora en uso de licencia, como candidato a vice de Kicillof en lugar de Verónica Magario. La pulseada se mantuvo hasta la medianoche de aquel frenético día. Sin embargo, el gobernador no dio el brazo a torcer y las broncas quedaron flotando en el aire.

El problema de fondo, señalan, se esconde detrás de la pelea sobre quién conducirá al movimiento liderado por Cristina Kirchner después de las elecciones. Con la alta probabilidad de la oposición asuma en Casa Rosada, Máximo seguirá siendo uno de las figuras de mayor reconocimiento en la Cámara de Diputados, tras la confección de una lista que le garantiza el comando, y Axel Kicillof, si reelige, será el gobernador de la provincia más grande del país bajo una gestión nacional adversa.

Desde el peronismo señalan que probablemente, después de noviembre, Kicillof sea «el único que quede en pie» en gestión. Ese será la herramienta que lo condene o lo convierta en el nuevo conductor de un sector que se encuentra en pleno repliegue y que buscará, como señaló el gobernador en su discurso, abandonar la propuesta nostálgica y promover una «nueva utopía».

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