En el marco del día mundial del medio ambiente, los vecinos de Merlo tiene poco que celebrar. Un informe Aysa, que se encarga de la prestación del servicio, confirma la existencia de arsénico, nitratos, cromo y uranio, además de bacterias como escherichia coli, pseudomona aeruginosa, coliformes y heterótrofas viables. Todo esto sucede pese a que el intendente de la localidad, Gustavo Menéndez, firmó en 2017 con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el traspaso de ABSA a manos de la empresa pública nacional, encargada de brindar un servicio de calidad.
El documento que elaboró Aysa y que da detalles de la contaminación que existe fue producto de una demanda de un vecino del partido, Juan Manuel Ares, cuya hija se vio afectada por consumir el bien. La Justicia falló a su favor, en un expediente titulado “ARES, JUAN MANUEL C/ AYSA S.A. S/ Sumarísimo” (causa Nº 112102/2018), que se tramitó ante el Juzgado Federal Civil, Comercial y Administrativo Nº 2 de San Martin. En la decisión, los magistrados rechazan que la compañía le provea agua al damnificado de sus camiones cisterna ni sacar de si planta potabilizadora porque, en rigor, debe ser “apta para la alimentación y el consumo humano”, conforme el artículo 982 del Código Alimentario Argentino y las guías del agua de la Organización Mundial de la Salud.
En la causa, la compañía acredita que el agua es bombeada a la red desde pozos semisurgentes del acuífero Puelche sin ningún tratamiento ni proceso de remoción de químicos. Asimismo, del Plan de Muestreo de Expansiones año 2017-2018, período en que la citada AYSA S.A. operó el servicio de Merlo, surge la contaminación del agua con arsénico, nitratos, cromo y uranio entre otras sustancias, como así también las frecuentes y habituales anomalías bacteriológicas por la presencia de escherichia coli, pseudomona aeruginosa, coliformes y bacterias heterótrofas viables.
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Ares explicó en medios locales que “en Argentina, el arsénico es tomado como una sustancia cancerígena. Pero increíblemente, el marco regulatorio de AySA indica que puede haber hasta 0,5 por ciento de esa sustancia en el agua, que es cinco veces más de lo que recomienda el Código Alimentario. Por eso la empresa dice que ofrece a los usuarios un servicio apto, cuando en realidad su marco normativo entra en colisión con la legislación vigente”.
La responsabilidad del líder de administración de Merlo es clara en este tema: cuando firmó el acta de traspaso, se deja constancia en un «Estudio de Servicio» que el valor promedio de arsénico en los pozos del distrito es de 21,2 ug/l. Incluso un Informe Ambiental del Partido bonaerense señala que «la posible calidad de la napa debe tenerse en cuenta que la zona no cuenta con descarga de efluentes a red pública, y por ende es necesario considerar la posibilidad de contaminación de los acuíferos inferiores”.
Incluso, el propio intendente admitió que «hay una deuda histórica gigantesca en Merlo, de vivienda, de infraestructura básica. El 65 por ciento no tiene cloacas». Cloacas vitales para evitar que el agua se contamine de la manera en la que se encuentra. Por otro lado, el 58% de los caños del territorio que transportan agua en Merlo Centro y Padua contienen asbesto, una sustancia que está prohibida y es considerada como cancerígena de acuerdo a la Resolución 845/2000 y la Resolución 823/2001 dictadas por el Ministerio de Salud.