Hubo un nuevo contacto entre el Presidente y el líder de Pro en medio de las tensiones por los fondos de la coparticipación; si bien el despido de Julio Garro generó un cortocircuito entre el macrismo y el gobierno de Javier Milei. Cerca del ex presidente no lo toman como una afrenta contra el PRO sino como un modo de gestión y de «maltrato permanente».
Javier Milei habló ayer con Mauricio Macri para pedirle que le recomendara a otra persona para asumir en la subsecretaría de Deportes, un casillero que siempre ocuparon referentes macristas. Se trata de un gesto que el Presidente hace para congraciarse con el líder de Pro. El jefe del Estado busca darle un gusto a Macri en un área que a él le interesa. Pero, a los ojos del macrismo, tiene poca relevancia al lado de los otros asuntos que están pendientes entre ambas terminales, como la coparticipación de la Ciudad, la agenda parlamentaria o la tensión con Patricia Bullrich.
Teniendo en cuenta que se trataba de un lugar que ocupaba una persona de Mauricio Macri, no estaba confirmado si sería otra vez ese despacho ocupado por un dirigente del PRO. Finalmente, Javier Milei tomó la decisión de que siga siendo «amarillo»: Diógenes de Urquiza, actual director del ENARD y ex director de la Agencia de Deporte Nacional del gobierno macrista.
Si bien se trata de un cargo de tercer rango, la subsecretaría de Deportes siempre tuvo en agenda el impulso de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), una vieja deuda pendiente de Macri en su carrera política y en el fútbol. Primero asumió en ese lugar Ricardo Schlieper, un representante de jugadores cercano al líder de Pro, que dio el portazo cuando Daniel Scioli fue nombrado como su jefe, como secretario de Turismo y Deportes. Luego asumió Garro, exintendente de La Plata, con la misma ascendencia política y la mira puesta en las SAD.
Antes hubo malestar de altos dirigentes del PRO por el despido y hasta del propio Mauricio Macri. El jefe del bloque de Diputados de ese espacio fue claro cuando salió hoy de una reunión en Casa Rosada con el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
Francos se reunió con diputados dialoguistas para analizar los detalles de la Ley Bases
Varios de las últimas salidas tienen ADN macrista o cercanos al expresidente: los hermanos Pablo y Joaquín de la Torre de Capital Humano; Vicente Ventura Barreiro, un hombre cercano a Cristian Ritondo desplazado como el número 2 de Patricia Bullrich y ahora Garro, exintendente de La Plata y saliente subsecretario de Deportes de la Nación.
En todos los casos, aclaran, aceptaron los cargos a título personal. No hubo, no hay y ya no habrá ningún acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza para sumar funcionarios. «No hay ni habrá fusión, no cogobernamos y no hay garantías de ningún tipo para sumarnos», subrayan ya sin disimulo en la fuerza que creó Macri y que está a punto de ser relanzada.
Posse dejó de ser jefe de Gabinete porque Milei evaluó que no agilizaba la gestión y lo echó sin mediar una charla entre ambos. A Marra, que fue candidato a jefe de gobierno de la Ciudad fue Karina Milei quien le mandó a intervenir el bloque, intentó quitarle la jefatura, lo dividió y ahora pelean por el sello LLA en la Justicia Electoral.
En todos los casos median denuncias públicas o judiciales. De Posse se dijo que mandó a espiar incluso a la hermana del Presidente. A De la Torre y a Barrerio los denunciaron judicialmente y les colgaron sospechas de corrupción. A la mayoría, además, les lanzaron la artillería de redes sociales.