Nada que celebrar: El gas exportado es el que dejó de consumirse por la recesión

Desde el Gobierno nacional se festeja la exportación de Gas Natural Licuado (GNL) como un logro de la política energética nacional, pero lo cierto es que esas ventas al extranjero no responden a un aumento de la producción local sino al desplome del consumo de las centrales térmicas argentinas.

Los niveles de generación eléctrica a nivel nacional siguen cayendo aceleradamente, una tendencia claramente marcada a partir de 2016 pero con picos históricos de retroceso de 9,2% en el primer cuatrimestre de este año, una caída de 5,3% incluso respecto del mismo período del año 2015. A nivel residencial, el primer trimestre del año marcó una caída del consumo en 18 de las 22 provincias interconectadas del país (a niveles menores a los de 2015 y 2013), mientras que a el consumo industrial cayó en 19 de las 22.

Este desplome en la generación eléctrica implicó que las centrales térmicas redujeran un 21% su consumo de gas, lo que impactó en un retroceso general de 6,3% en el mes de marzo, marcando el peor momento desde 2001. Entre 2016 y 2018 además se perdieron 1.127 usuarios industriales de gas natural, lo que implica la peor marca desde 1998 (sólo en 2018 se desconectaron de la red 846 usuarios, la mayor pérdida desde 1999). Esta caída de consumo implicó que se dejaran de consumir 492,5 millones de m3 (MMm3) durante el trimestre (5,3 MMm3 diarios). Según datos de la Secretaría de Energía, a cargo de Gustavo Lopetegui, entre enero y abril de 2019 se exportaron en promedio 6 MMm3 diarios (5 MMm3 hacia Chile).

La cuenta es sencilla: el gas que se exporta a Chile, promocionado como un logro de la política energética nacional, no es más que el fluido no consumido en el mercado interno por el impacto de la profunda recesión que afecta tanto a la industria como al consumo hogareño.

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