Son horas muy difíciles para todos los responsables de la organización del show del “Indio” Solari, no sólo porque los investiga la justicia por su responsabilidad sino porque el tema no sale de la agenda mediática, al contrario, parece haber venido para quedarse.
En una reunión que se inició a las 11horas con la participación de todos los presidentes de los bloques del Concejo Deliberante de Olavarría y con el intendente Galli presente, acordaron iniciarle el proceso de interpelación.
En paralelo, el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, encabeza un operativo de rastrillaje con más de 440 efectivos de la fuerza ,120 móviles, Gendarmería y policía Federal por Olavarría y las localidades que la componen. El objetivo es terminar con los rumores de que hay más muertos, cuestión que ya está golpeando al gobierno provincial y puede llegar hasta Macri.
Galli que, además no puede distraer el resto de sus responsabilidades frente a los 110.000 habitantes que representa y que le están exigiendo la “inmediata” normalización de su ciudad, Olavarría. Habitantes que hoy están hartos de este escenario, de estar en boca del país, de tener sus casas con las veredas sucias, orinadas, defecadas, llenas de botellas rotas y rejas forzadas, todavía con extraños deambulando que no terminan de irse. Ciudadanos que hoy no distinguen color político, todos están “furiosos” sobre todo porque la zona del predio, la más afectada por los desmanes es una zona donde viven gran parte de los votantes de Cambiemos .
Por eso, entre otras cosas, su situación es por demás difícil. Con poco o ningún apoyo político, Vidal le mandó el domingo a su ministro de Gobierno, Joaquín De La Torre para ayudarlo a “apagar el incendio” y hoy a Cristian Ritondo, pero ya no como un apoyo, si no en busca de liberar a la provincia de las acusaciones de «complicidad» que puedan existir.
Desde la gobernación dejan trascender que no van a impulsar su caída pero que tampoco tienen ninguna vocación de sostenerlo, y son conscientes de que si no lo sostienen en un momento en que “todos lo empujan al precipicio” es altamente probable que Galli termine fuera del gobierno.
Lo más importante por el momento, tanto para la gobernadora Vidal como para el presidente es tratar de tomar distancia de Galli, para que, el caso, y su posible final, los salpique lo menos posible.
La falta de apoyo tiene su justificación, y es por la expresa secuencia de irresponsabilidades que fueron trascendiendo como “no poner suficiente policía» entendiendo que la policía no se lleva bien con el público ricotero. En fin, es impensado que un intendente delegue la responsabilidad que tiene y se maneje como un “fun”. Un “fun que además parece haber tenido una especie de sociedad con “Solari”, pues pone el municipio de Olavarría “a disposición” de la organización del evento y no sólo eso, sino que se establece a la comuna como garante o “fiador” de lo que allí sucediera: en este caso, dos muertos y más.
Todo estuvo fuera de control. La sobreventa de entradas, la falta de baños, la salida, todo. Los testigos locales son lapidarios:»También fue un caos con el tema de ventas de comida y bromatología, Por ejemplo: los olavarrienses que solicitaron autorización para instalar un puesto de comidas alrededor del predio tuvieron que pagar $8.000 de habilitación, sin embargo, entre la multitud llegaban desde el conurbano con los chorizos de La Matanza, armaban un puesto provisorio, vendían y nadie controlaba ni cobraba nada”, dijeron a IP.