Más allá de la pesadísima carga que la deuda externa adquirida por el Gobierno de Mauricio Macri implicaría para una eventual próxima gestión del Frente de Todos, también está el tema de una política exterior absolutamente centrada en la relación con los Estados Unidos, con una subordinación total a sus directivas y con un descuido respecto de otros ejes de poder a nivel mundial. Para tratar de contrapesar esa situación, el candidato presidencial Alberto Fernández prevé por lo menos dos viajes al extranjero como parte de su campaña presidencial: a España y a México.
Si durante el kirchnerismo la apuesta argentina fue a la de fortalecer un polo independiente de Estados Unidos o la Unión Europea, apostando al fortalecimiento de un polo independiente con el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que movía el 45% del PBI mundial, hoy la situación es muy distinta. Pero la deuda multimillonaria adquirida con el FMI y otros acreedores internacionales obliga a pensar estrategias para establecer algún tipo de relación con la administración de Donald Trump, que explícitamente juega para la reelección de Macri. En este sentido, Sergio Massa está apelando a sus contactos en el Partido Republicano estadounidense para preparar un terreno más favorable para el Frente de Todos.
Alberto Fernández afirma que “no hay posibilidad” de default si es Presidente
Presentándose como firme candidato a la presidencia, Alberto Fernández encarará a inicios de septiembre un viaje a España, con la excusa de dar una clase en la universidad Camilo José Cela. En la visita intentará un encuentro con Pedro Sánchez, el mandatario del PSOE que aún no logra formar gobierno pese a haber ganado las últimas elecciones. Sánchez mantiene una buena relación con Macri (y festejó la firma del polémico acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea) y quiere despegarse de la obligada relación con Podemos (quienes sí se manifestaron históricamente como defensores del kirchnerismo).
En ese sentido, la estrategia de Fernández deberá ser cuidadosa. Para esto cuenta con la ayuda del embajador uruguayo Francisco «Pancho» Bustillo, además del embajador argentino Ramón Puerta (quien pese a definirse como amigo de Macri nunca dejó de definirse como peronista). Es posible que un encuentro formal con Sánchez se concrete recién después de las elecciones de octubre, pero en esta visita Fernández podría tener reuniones con algunos de sus allegados.
La otra gran visita internacional que planea el candidato del Frente de Todos es a México, el país donde la reciente victoria de Andrés Manuel López Obrador pareció proponer un cambio de rumbo respecto de la oleada conservadora que venía imponiéndose en las elecciones latinoamericanas y con quien se espera fortalecer un polo progresista para contrapesar la influencia de los gobiernos afines a Donald Trump en América latina.
Buena parte del gobierno del frente Morena mexicano tiene excelentes contactos con el kirchnerismo. Hace poco el candidato a gobernador bonaerense Axel Kicillof visitó Ciudad de México precisamente gracias a esas buenas relaciones.