El acuerdo salarial logrado ayer con los bancarios a última hora, después de 8 horas de extrema tensión, trajo un alivio inmediato pues las entidades bancarias hoy tendrán abiertas sus puertas, al igual que el lunes y martes.
La paritaria bancaria cerró con un aumento salarial que totalizará en un 24,3% y llevará el sueldo inicial en la actividad a 25.500 pesos. Pero más allá de la tranquilidad momentánea, al gobierno, esto le abre un frente que trató de evitar hasta último momento: que las paritarias de este año no fuesen más allá del 18 por ciento.
La suba incluye un 4% en concepto de recomposición por la pérdida de poder adquisitivo durante 2016 y un 19,5%, acumulativo, para este año. Pero a través de lo que se llama una cláusula “gatillo”, habrá una revisión frente a la inflación real y también un bono de hasta 39 mil pesos por el Día del Bancario.
La preocupación del Gobierno está fundamentada: por poner un ejemplo, los docentes en la provincia piden 10 puntos sólo de recomposición del año anterior y pretenden sumarle a eso, otro 25%, con lo cual empiezan a sobrevolar otros números muy distintos a los previstos por el presupuesto 2017 que indica una inflación de entre entre 12 y 17%.
Lo cierto es que los datos de la realidad, sobre todo el aumento de tarifas le hacen pensar a las consultoras privadas y a la mayoría de los economistas que esa previsión no se podrá cumplir, no sólo por el impacto directo de esos aumentos en el índice de inflación, sino por su traslado a precios.
Este será el punto de partida ahora, en un contexto donde ya algunos jefes comunales, incluso los que pertenecen a Cambiemos estaban cerrando en ese número (24%) con los agentes de planta de sus distritos.
Ahora los privados también comenzarán una batalla nueva, con la vara más alta, y hay mucha preocupación en el sector, sobre todo de las PyMEs, debido a que la reactivación económica no llega ni tampoco el aumento de las ventas.