Tras negar todo tipo de vínculo con la causa conocida como «los cuadernos K», el ex juez Norberto Oyarbide se reunió con el fiscal Carlos Stornelli y se ofreció como arrepentido en la investigación. Además, en diálogo con Radio 10, rompió en llanto y expresó que está «muy mal».
«Estoy mal, estoy muy mal. Me queda todavía un poco de fuerza para decir las cosas», señaló el magistrado. «Finalmente, ellos eran empleados, por llamarlo de alguna manera, de una persona de la que emanaban todas las responsabilidades. Es la persona que falleció, el esposo de la Presidenta», remató.
El último miércoles, el ex juez comentó, a la salida de Comodoro Py y tras prestar declaración ante Claudio Bonadio, que «jamás» recibió dinero de parte de ningún funcionario, tal como se lo acusa en los escritos del ex chofer de Rubén Baratta. «Expliqué a quiénes conocía y a quiénes no conocía de ninguna manera. Dije en qué circunstancias, en qué momentos y en qué cantidad de veces los vi a Baratta y a Lazarte. A De Vido lo conozco por televisión», sostuvo.
Por otro lado, comentó: «Expliqué (sobre) las personas que me apretaban el cogote para que sacara las causas de los Kirchner. No puedo decir nada porque está el secreto de sumario. Se van a enterar», concluyó.
En ese marco,la UIF pidió que se reabra la investigación contra la expresidenta Cristina de Kirchner por presunto enriquecimiento ilícito, argumentando que la causa fue cerrada presionando al magistrado. «Le pidieron en nombre de Néstor Kirchner celeridad en la causa de enriquecimiento ilícito», señalaron en el entorno del polémico ex juez.