Desde la tradicional Panadería Pesce de la Ciudad de Buenos Aires relataron qué sucederá con el valor del pan dulce en estas fiestas luego de un año en el que se incrementaron los precios de todos los insumos.
En primer lugar, los trabajadores determinaron que su emprendimiento realizará “un gran esfuerzo para no trasladar todos los aumentos de precios que atravesamos y sufrimos, como la suba del dólar, de la harina, insumos, alquileres, en fin, al pan dulce. Queremos que a la gente no le falte el producto, que posee la misma calidad de siempre, que ya es conocida. Nuestro pan dulce Pesce es reconocido, es muy bueno, y queremos hacer el esfuerzo de mantener un precio relativamente parecido al del año pasado”.
Señalaron que en los últimos meses “los aumentos que tuvimos fueron muy grandes, en todo lo que es frutos secos y en esencias, que son importadas las que utilizamos en el pan dulce. Así que estamos hablando de un aumento del 45% aproximadamente en todos esos insumos”.
También recordaron que en 2018 el precio del pan dulce de frutas secas “era de mil pesos y ochocientos pesos era el precio del que tiene todo tipo de frutas” y que a valores actuales, tras el alza de insumos, “uno debería valer 1400 pesos y el otro tendría que estar en por lo menos 1200. Pero consideramos que es imposible vender a ese precio y la idea es rescindir nuestro margen de rentabilidad si es necesario, pero queremos que el cliente siga comprando, siga confiando en nosotros y que sepa que no vamos a cambiar la calidad para nada”.
“El producto nuestro es artesanal, no es industrializado, por eso el tema del valor. Con la presentación adecuada, con un cerramiento ziploc para mantener la humedad y nuestro envoltorio siempre es en caja y con una bolsa que aprecian todos nuestros clientes. Todo eso es un costo y vamos a tratar de aumentar lo mínimo”, agregaron sobre el tema.
Con respecto a la actividad, desde Pesce admitieron que “está pasando por un mal momento, este año fue muy duro, han cerrado cualquier cantidad de panaderías. Es imposible manejarse y llevar adelante un emprendimiento con todos los aumentos que hay. En el caso puntual nuestro, tenemos la casa madre, ubicada en 25 de mayo 595, Capital Federal, donde se inició todo, y armamos una cooperativa para poder seguir adelante, para cumplir con la gente que trabaja y con nuestros proveedores».
Y aclararon que “no recibimos ayuda ni de este gobierno ni del otro. Hace más de 30 años que estoy en la actividad y siempre tuvimos que afrontar las cosas de la mejor manera, peleando. Eso sí: hemos colaborado con muchos gobiernos con precios públicos, para que el pan sea accesible”.
Por último, los referentes de la panadería dieron cuenta que las expectativas para estas fiestas “no son muy alentadoras pero siempre que llovió paro, hay que ponerle el pecho a las balas. Apostar a que la gente siga consumiendo nuestros productos con el esfuerzo que estamos haciendo”.