Luego de que tomaran estado público y se transformaran en un escándalo diplomático internacional las deportaciones ordenadas por el Gobierno de un activista noruego y de una periodista británica que venían a nuestro país a participar de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), desde el oficialismo se intentó justificar la decisión. La ex canciller Susana Malcorra, responsable de la organización de la conferencia en nuestro país, avaló las decisiones del Ministerio de Seguridad y sostuvo que se hicieron con total transparencia.
Además de las deportaciones a Brasil del activista noruego Petter Titland y a Ecuador de la periodista británica Sally Burch, el gobierno configuró una lista de unos 60 nombres de integrantes de ONGs u organizaciones de diversos que tienen vetado el ingreso al país, más allá de haberse acreditado correctamente y haber participado de cumbres de la OMC en ocasiones previas. Por eso, desde la misma OMC se planteó una crítica a las medidas tomadas por Argentina. El vocero de la organización, Keith Rockwell, sostuvo que desde la OMC tienen “una perspectiva diferente” a la del Gobierno argentino. Aunque el Gobierno finalmente decidió revertir su decisión y permitir el ingreso de los deportados (Burch, que ya se encuentra en Quito y no retornará, cuestionó la falta de democracia de nuestro país), se registraron innecesarios episodios de tensión diplomática con Noruega y el Reino Unido.
Durante la conferencia de prensa previa a la apertura formal del encuentro en el Centro de Exposiciones, la ex canciller Susana Malcorra, actual asesora y “chair” de la conferencia, consideró: “La acreditación se hizo en función de la responsabilidad de las áreas que evalúa el Ministerio de Seguridad con los criterios que ellos utilizan para su trabajo y estamos seguros de que este proceso fue transparente”. Luego explicó que la cantidad de personas de la sociedad civil que participan del encuentro “dobla el número histórico” y que “hay un récord de eventos que se desarrollan más allá de la conferencia”.
Al momento de explicar los motivos por los que se decidieron las deportaciones, Malcorra manifestó que se estudiaron las publicaciones que los deportados habían realizado en las redes sociales, tal como se reconoció en un comunicado de Cancillería. Luego de manifestar que nuestro país se encuentra permanentemente abierto al diálogo, concluyó: “Lamento que esto ocurra y capte la atención de la manera que la ha captado”.
Más allá del incidente diplomático con Noruega, también se escucharon fuertes críticas al accionar argentino desde la organización ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana) de la cual forma parte Peter Titland. El presidente del organismo, Bernard Cassen, también ex director de Le Monde Diplomatique, explicó en diálogo con Página 12 que ATTAC no impulsa ni apoya las formas de manifestación violentas destacó que quienes no pudieron ingresar al país ya se encontraban acreditados ante la OMC por lo que el Gobierno “impidió la libre circulación de las personas”, lo que calificó como “un hecho inédito en este tipo de cumbres”. “Lo que pasó es muy grave y fue registrado por todos los medios de Europa y del mundo”, insistió. Y concluyó: “Macri cometió un acto ilegal, escandaloso, que revela un total desconocimiento de la política internacional”.