Por Alejandro Ninin
El escenario electoral en su versión 2023 viene marcado por una crisis económica cuyo epicentro es la inflación, que supera el 115% anual. Por ende, los partidos políticos se vienen cuidando a la hora de brindar los datos de los gastos de campaña. De acuerdo a la información suministrada, a la que tuvo acceso Informe Político, «un gasto de campaña para un partido tradicional puede rondar los 6 o 7 millones de dólares», confirmó Jorge Franco, ex diputado peronista. Un gasto sideral para la dura realidad económica que transita el pueblo argentino.
La ley estipula otra cosa: el límite establecido por la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos se basa en la cantidad de votantes registrados en el padrón, mientras que la Justicia Electoral estudia los informes contables tanto de ingresos como de egresos que deben presentar los responsables de cada frente político que compiten en las elecciones. El límite, según esta ley, está en los 4 mil millones de pesos.
Empezamos por quienes menos gastan. Son los partidos de izquierda, quienes manifiestan no recibir plata de los empresarios. En el caso del Frente de Izquierda MST-Partido Obrero se vieron tres grandes publicidades en vía pública: dos en la avenida 9 de Julio y una en el barrio de Liniers. Existe un gasto real, el ingreso de dinero se da por el aporte militante, más los ingresos que reciben del Estado.
Sobre este tema logramos hablar con la precandidata a vicepresidenta Vilma Ripoll, quien señaló: «Para nosotros el financiamiento de las campañas electorales es, de verdad, de muy poca plata. Es la que logramos conseguir entre los militantes, los amigos, porque somos un partido que hace una campaña austera y a pulmón», reconoce Ripoll.
«Además, sabiendo que el Estado entrega la plata que vamos a utilizar en la campaña después de la elección, y encima ahora nos están pagando menos plata de lo que nos salen las boletas cuando las imprimimos, es una situación difícil para nosotros, para la izquierda, y además tiene que ver con que nosotros no queremos ni pedimos aporte de patronales, de empresas, porque después te ata políticamente a las medidas que tengas que tomar, que es lo que hacen ellos: ponen en varias canastas sus aportes de patronales y de grandes empresas y después reclaman que cumplan con ese aporte y les condicionan las políticas que van a implementar», agrega.
«Nosotros repudiamos y rechazamos todas esas políticas que ellos, los partidos tradicionales, después aplican. Como estamos en contra no vamos a pedir que nos pongan plata, sí queremos que el Estado sea más equilibrado con cuánto reparte y cuándo lo da», concluye Ripoll.
Por el lado de los partidos tradicionales, consultado por este medio, Jorge Franco, hombre cercano a Miguel Ángel Pichetto, manifestó: «En una campaña estarás cerca de los 6 o 7 millones de dólares aproximadamente. Esto es lo mínimo entre boletas y fiscalización», explica. «Después podés sumar más gasto en torno a la intensidad que le des», agrega.
Fuentes cercanas a la campaña de Roberto García Moritán confirmaron la devolución de todos los aportes que recibió de la Justicia porteña tras declinar su precandidatura, que era de 4 millones de pesos.
Otro de los casos es el de Javier Milei. Desde su espacio contaron: «Podemos decir que es una campaña barata, austera, donde no hay gastos en redes, no hay gastos en publicidad de redes, de Facebook, ni de Twitter, ni de YouTube, ni de Google tampoco en medios, tampoco en artillería, tampoco pintadas, lo que hay son caminatas o actividades al bordo del motorhome que eso es nada, gasto de combustible, gasto de alojamiento según el caso, así que mucho más no hay», relatan.
Sin embargo, estos días Milei inició el «Tour de la libertad» en un micro de larga distancia, además de tener una película propia y cerrar la campaña a todo trapo en el estadio Movistar Arena de Villa Crespo. También hablamos con referentes de Juan Grabois y Guillermo Moreno: en ambos casos no hubo respuestas de sus respectivos montos gastados hasta el momento.
Equipos de campaña en competencia señalaron cuál es el desglose que pagan por participar en las elecciones. Estos son los montos que se abonan: por afiches tradicionales, 400 pesos. Una lona esquinera grande sale $18.000. Un Banner de pie, $32.000, una placa translucida vale $5371 y una panchera (stand en vía pública), $49000. Los afiches tamaño séxtuple, por su parte, cuestan $8185.
Estos gastos lo tienen la mayoría de los partidos políticos. El oficialismo y Juntos por el Cambio son los que más gastan: en off the record, un funcionario que juega fuerte para la oposición nos dijo que «se gasta alrededor de 4 millones de dólares, y otros casos superan largamente esa suma».