Paro de subtes: Cómo sigue la pelea entre Metrodelegados y Emova

El conflicto entre Emova y los Metrodelegados escala y hoy por la nocha habrá un nuevo paro desde las 22, en las líneas B y C, hasta la finalización de la jornada. Desde las 21, liberarán los molinetes.

Metrodelegados ratificó ayer un nuevo paro en una seguidilla que comenzó en marzo dentro de un conflicto en el cual no parece haber solución en el corto plazo.

«Seguimos exigiendo la desabestización general de la red, el recambio de las flotas contaminadas, y que el Gobierno de la Ciudad junto con la empresa concesionaria, tome las medidas que corresponden», señala Metrodelegados en su comunicado.

Los trabajadores del subte enfatizan la continuidad del plan de lucha «exigiendo la reducción de la jornada semanal y denunciando la presencia de material cancerígeno en toda la red». Como anticipó Informe Político semanas atrás, los ejes del conflicto son tres y son interdependientes entre sí: la reducción de la jornada semanal, el reclamo por la declaración de insalubridad del trabajo bajo tierra, y la insistencia por la desabestización de las unidades.

«Este mineral que está prohibido desde el 2003 en nuestro país sigue presente en todas las líneas, poniendo en riesgo la salud de trabajadores y usuarios. A pesar de que la empresa concesionaria Metrovías-Emova desmiente esta realidad, mintiendo sobre que no hay riesgo para quienes estamos en contacto con el servicio, ya tenemos tres compañeros fallecidos, más de 80 afectados, y también la posibilidad de que usuarios que viajan cotidianamente estén afectados», señalan desde Metrodelegados.

Desde la empresa concesionaria explicitan que «no existe en el Subte de Buenos Aires riesgo para la salud de los trabajadores y usuarios». Asimismo, avisan que ya es «es la séptima medida gremial en 3 semanas» y que la reducción de la jornada semanal de 36 a 30 horas es «inviable» ya que «no existe antecedente alguno en metros de Latinoamérica y del mundo de una jornada semanal como la que está demandando el gremio», al mismo tiempo que denuncian que «son más de 330.000 los usuarios afectados por esta medida de fuerza».

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En este sentido, desde la empresa ratifican que «se realizan permanentes mediciones de la calidad del aire en todos los ámbitos del Subte cuyos registros arrojan resultados muy por debajo de los niveles admitidos en las normas».

En cambio, desde el Sindicato denuncian «la actitud criminal de la empresa concesionaria y de su vocera que mienten públicamente señalando que no existe riesgo para los trabajadores y usuarios por la presencia de asbesto» y recuerdan que «además de la ley nacional vigente existe un fallo de la justicia porteña que ordena a la empresa y al Gobierno de la Ciudad a retirar el material cancerígeno y a evitar que las personas tomen contacto con él»: «La propia ART contratada por la concesionaria reconoce el riesgo asociado a la presencia de asbesto en la red, incluye a los trabajadores en el RAR (Relevamiento de Agentes de Riesgo) y extiende certificaciones a los afectados por el cancerígeno prohibido especificando su origen», explican.

Sobre este punto, desde Emova insisten en que «las entidades gremiales participan de la mesa interdisciplinaria que lleva adelante el plan de desasbestización desde 2018 y todas las acciones que se ejecutan en pos del cuidado de los trabajadores son informadas y debatidas con los sindicatos» y agregan que esto se realiza «a través de laboratorios especializados que fueron validados por la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires».

De esta manera, se sigue desenvolviendo un conflicto que promete más capítulos en medio de declaraciones cruzadas y acusaciones de «reclamos inviables», «mentiras» y «actitudes criminales». Desde Metrodelegados avisan que «seguiremos adelante con este plan de acción» en lo que definen como «una verdadera crisis sanitaria bajo tierra».

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