Según informo la oficialista CAME, sólo hubo sólo un 10,5% de comercios cerrados en el país y un 9,4% de industrias. No obstante, los comercios perdieron ventas por $ 14.114 millones y las industrias producción por $ 6.081 millones.
A su vez, se estima que unos $ 11.151 millones de lo que se dejó de vender o producir se puede recuperar en los próximos días. En el balance del día se estima que el comercio dejó de vender $ 14.114 millones, de los cuales $ 2.726 millones fueron de negocios que no abrieron (10,5% del total) y otros $ 11.387 millones de aquellos que sí abrieron, pero que sus ventas cayeron un 49% promedio frente a lo que se estima que se hubiera vendido este miércoles sin el paro.
En la industria la situación fue algo mejor. Se dejó de producir por un valor estimado en $ 6.081 millones, de los cuales $ 2.170 millones fueron de fábricas que no abrieron (9,4%) y otros $ 3.911 millones de aquellos que sí abrieron, pero que su producción cayó 18,7% promedio frente a lo que se estima que hubiera producido este miércoles sin paro.
El Frente Sindical afirma que la adhesión al paro superó el 90%
Si bien la pérdida de ventas y producción fue muy importante, y llega en un momento delicado, se estima que un porcentaje de eso se puede recuperar. De ser así, las pérdidas reales en la industria y en el comercio por el paro se reducirían a $ 9.044 millones, de los cuales $ 6.916 millones corresponden al comercio y $ 2.128 millones a la industria.
En el comercio se estima que un 51% de lo que no se vendió en el día se podría recuperar en los próximos. Son $ 7.198 millones en ventas que, según los comercios consultados y en base a su experiencia de otros paros, podrían cubrirse.
En la industria se estima que un 65% de lo que no se produjo en el día se podría recuperar en los próximos. Si bien las posibilidades de recuperación de ese sector son más altas por el bajo uso de la capacidad instalada con que trabaja, el menor consumo comercial impacta en sus pedidos. Son $ 3.953 millones de ventas que, según las industrias consultadas, se recuperarían, disminuyendo las pérdidas reales por el paro a $ 2.128 millones.
La caída en ese sector responde, fundamentalmente, al personal que faltó, ya sea porque no pudo trasladarse a la empresa o porque adhirió al paro. También a la falta de entrega de insumos por el parate del transporte.
Como es habitual en estos paros, el mayor impacto lo tuvieron las grandes ciudades, especialmente CABA, donde los comercios de las zonas céntricas tuvieron poca apertura. Lo mismo sucedió en el Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Rosario que son más dependientes del transporte público. En Mendoza y CABA la adhesión fue algo mayor, por la falta de transporte y por el temor al vandalismo en algunas zonas.
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En el sector comercial hubo provincias como Misiones, Formosa, Jujuy, Río Negro, Salta y Entre Ríos donde los locales, incluso de las ciudades capitales, estuvieron casi en su totalidad abiertos. En las ciudades más chicas el paro fue casi indiferente, aunque sí se sintió la menor venta porque cerraron colegios públicos y otras instituciones.
En promedio, el 89,5% de los comercios del país abrió. Los empleados no quisieron perder presentismo e hicieron lo posible por asistir, y los dueños atendieron. Los rubros que venden productos perecederos sintieron mucho los faltantes de mercadería, ya que los distribuidores en muchos casos no aparecieron.
En la industria abrió el 90,6%. Los empresarios pusieron transporte alternativo a sus empleados o los pasaron a buscar para no perder el día. Igual fue donde más se sintió la presión del gremio de camioneros y los faltantes de mercadería que obstaculizaron la producción.