“En Cambiemos te podes pelear con Macri pero no con Marcos Peña”, afirma un conocedor de la interna del PRO, aunque en realidad, cuando habla del jefe de Gabinete, se refiere a la Jefatura de Gabinete, compuesta por el tridente que lidera Peña junto con Gustavo Lopetegui y Mario Quintana.
Ellos tres son Macri, son su voz y su brazo ejecutor, son, en una sola triada, todos sus ministros. La jefatura de Gabinete barrió a Alfonso Prat Gay por su insubordinación y sus constantes desafíos, como cuando faltaba a las reuniones de Gabinete en las que no estaba Macri; y decidía entonces mandar a su segundo, Pedro Lacoste. Su pretensión de autonomía le costó el cargo, al igual que a Carlos Melconian.
El ex titular del Banco Nación venía acompañando a Mauricio Macri desde hace más de una década, su largo recorrido y su línea directa con el mandatario le otorgaban a Melconian la posibilidad de moverse por fuera del esquema de riguroso control que aplican Peña, Quintana y Lopetegui, los cuales dieron una muestra más de su autoridad y lo reemplazaron por Javier González Fraga.
Las tensiones fueron aumentando desde fines del año pasado, cuando el economista fue obligado a reportar a Quintana los movimientos diarios del banco, cuando antes lo hacía directamente con Macri. Incluso Melconian puso cierta resistencia a que el Banco Nación financiara al Tesoro Nacional con unos $70.000 millones de una letra intransferible.
Con esa guerra ya declarada, Melconian se había permitido incluso cuestionar públicamente el rumbo de la economía, llegando a reclamar por el crecimiento del déficit fiscal y el nivel de endeudamiento, sumado a eso, su falta de sintonía con la coordinación interministerial sellaron su salida.