Según un comunicado de la CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina) y CEC (Centro Exportador de Cereales) durante 2017 las agroexportadoras nucleadas en la Cámara liquidaron 21.399 millones de dólares, un 10% menos que el año anterior. Se trata de la segunda liquidación más baja de la última década, pese a la permanente reducción de las retenciones a la soja.
Relativizando el antecedente de los 19.963 millones liquidados en 2015, en el marco de una fuerte puja del sector agrario con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la de 2017 es una de las liquidaciones más bajas de la década, a pesar de los beneficios acumulados durante los dos años de gobierno de Cambiemos. La baja a las retenciones de la soja, que recortará un 0,5 de impuestos mensual hasta 2019 implica para el Estado argentino una pérdida recaudatoria de 20 mil millones de pesos por año. Esta cifra es relativizada por otros analistas económicos, como Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), quien estimó que “el costo fiscal de bajar 0,5% mensual las retenciones a la soja puede llegar a ser de 12 mil millones este año”.
Apenas asumió, Mauricio Macri decidió una rebaja de 5 puntos en las retenciones a la soja y la eliminación de retenciones a las mineras, lo que implicó un retroceso recaudatorio de 70 mil millones, casi un punto de PBI. A partir de enero de este año se comenzó a aplicar una rebaja escalonada de las retenciones a la soja de 0,5% mensual, que a fines de año llevará los derechos de exportación a 18 puntos en vez de los 30 aplicados en 2015. Desde el Ministerio de Agroindustria se defiende la medida considerando que “propicia un crecimiento de la producción y una mejor rotación de cultivos, lo que permitió alcanzar un récord histórico de 137 millones de toneladas de granos”.
Más allá del récord histórico de cosecha, estudios de operadores privados indican que aún hay 15,1 millones de toneladas de soja en manos de los productores, lo que implica que un cuarto de la cosecha aún no fue comercializada. El propio titular de la AFIP, Alberto Abad, reconoció que en el año recién finalizado los productores retuvieron por lo menos 4 millones de toneladas más que en el anterior. En cuanto a la siembra 2017/2018, un informe de la Bolsa de Cereales (BCBA) indica que hasta el momento se ha avanzado en un 82% de las 18,1 millones de hectáreas de soja previstas, con una proyección de cosecha superior a los 50 millones de toneladas.
Sin embargo, la liquidación de divisas de 2017 retrocedió 2.600 millones de dólares respecto del año anterior, lo que implica un retroceso del 10,5% en comparación con los 23.910 millones de 2016. Esta tendencia podría explicarse sobre todo por el “atraso cambiario” que, pese al repunte del dólar de las últimas semanas de diciembre, no alienta a exportadores a vender divisas, esperando que suba aún más. Otro de los factores que explican la demora tiene que ver con una baja del precio de los granos a nivel mundial que alimenta una dinámica especulativa que apuesta al rebote del precio en los mercados internacionales.
Esta dinámica de retención de los dólares hubiera sido imposible sin una serie de medidas oficiales que la avalan, principalmente la eliminación de la regla que obligaba a los productores a liquidar las divisas producto de las ventas al extranjero en un máximo de 30 días, que el macrismo flexibilizó hasta un límite de diez años.