Consultado el senador Miguel Angel Pichetto, a través de su vocero, sobre las acusaciones que le hiciera la ex presidenta Cristina Kirchner, de que “era un traidor hijo de puta” sólo dijo: “ no hay comentarios al respecto. No vamos a decir nada” y consultado sobre las actividades del senador rionegrino agregó: “continúa trabajando como siempre, desde hace décadas”.
El debate se desató dentro del justicialismo cuando nuevos audios de Cristina en diálogo con Parrilli se filtraran desde la Justicia y tuvieran un contenido de impacto judicial en el caso por el que se la investiga, pero también un importante rebote político, ya que además de acusar a Pichetto, en el diálogo consta que se negó a ir al congreso del partido Justicialista, y lo hizo con una respuesta poco feliz: “Ni en pedo. Que se suturen el orto”.
En el caso de Pichetto no es la primera vez que la ex-presidenta tiene cruces de este tipo para con el jefe de la bancada de su partido, quien en la reapertura de sesiones del Congreso, ya con Macri presidente confesó: «recuperé la capacidad de decir lo que realmente pienso», en referencia a la dirección en la que debían votar los legisladores bajo la gestión de Cristina. «Ya no estoy atado por las obligaciones que me determinaba ser gobierno y oficialismo».
Tiempo después, llegó el vuelto. Cristina volvía a disparar munición gruesa contra el legislador quien dijo que «las principales villas de la Argentina están tomadas por peruanos» y «todo el mes de noviembre el Hospital Rivadavia está ocupado por ciudadanos paraguayos». Cristina consideró que se trata de «una inmensa burrez» culpar a los inmigrantes por los problemas ecónomicos».
En fin, viene ya de larga data. Nunca tanto como ahora.