Pilar: Furia de los vecinos por el mal manejo de los humedales

El manejo de los humedales por parte de la gestión de Nicolás Ducoté en Pilar es objeto de la furia de los vecinos, que denuncian que caen «dos gotas» y se inunda todo, a tal punto de que no pueden movilizarse de su casa.

Todo comenzó con la repavimentación de la ruta 25 de la localidad, cuyos trabajos generan una especie de dique que complica la movilidad de los habitantes de la zona en los días de precipitaciones. En diálogo con Infobae, Silvia, de Pilar Este, comentó que «el problema con el ensanche es que ahora caen dos gotas y nos inundamos. Yo doy clases en mi casa y no puedo empezar con los cursos porque la gente no puede entrar. No sólo no puedo usar la calle sino tampoco trabajar. Y a eso se suma el mal manejo de los humedales que nos perjudica a todos como vecinos y como comunidad».

No solo este trabajo genera inconvenientes en la zona sino, además, los distintos barrios cerrados que proliferaron en la zona, que poseen canchas de golf y no han realizado las correspondientes colectores de agua, algo para impedir que drene liquido de manera constante.

Desde la Reserva Natural de Pilar, a través de Graciela Capodoglio, explicaron que «los Diálogos Hídricos están cortados. Ahora estamos tratando de participar de las reuniones del Comité de Cuenca del Luján para poder opinar respecto de las obras que van a comenzar en los puentes que cruzan el río para poder dejarle más espacio. El problema es que en la cuenca alta, quienes tienen campos hacen canales clandestinos. Entonces cuando el agua empieza a bajar acá y parece que lo peor ya pasó, vuelve después con más fuerza cuando desagota por los canales clandestinos».

«El primer problema es que, como rellenan con basura, están teniendo graves problemas de contaminación. En segundo lugar las casas se rajan porque el suelo se mueve. Y por último, trae inundaciones a vecinos de alrededores», detalló.

En este contexto, la Municipalidad no ofreció soluciones a la problemática y, además, el oficialismo logró sancionar en el Concejo Deliberante de Pilar un nuevo código de planeamiento urbano que incorporó a las planicies de inundación – los humedales – como zonas para posibles desarrollo de hoteles o barrios. Para Capodoglio, «antes de pensar en construir tenemos que saber cuál es el valor de los beneficios ambientales que nos está dando el humedal. Las construcciones pueden ser esporádicas, pero no barrios cerrados».

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A su vez, sostuvo que «son ecosistemas muy frágiles y antes de otorgar permisos tiene que haber un estudio para saber si el lugar permite una construcción. Una cosa es tener una casita cada tanto y tener vacas que pastan y otra cosa es en un territorio, que hoy es un humedal se transforme en un barrio cerrado palafítico. Los problemas de densidad, de desagües cloacales, de cómo la gente llega a ese lugar, cuál es el nivel de escurrimiento que se va a frenar con las construcciones. Con respecto a los hoteles es lo mismo. Hay un trabajo previo que no se hizo».

No obstante, la administración de Ducoté celebró la nueva normativa: «Es un paquete de normas muy moderno y revolucionario para Pilar. Y hubo un equilibrio sano ya que a los dueños de las parcelas que quedaron con esta categoría se los compensó para que lo que no pueden hacer allí lo hagan en otro lugar del distrito».

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