La oposición en Diputados aprovecha la unidad generada por los diversos proyectos contra los tarifazos para avanzar en una iniciativa común destinada a frenar el crecimiento de la deuda externa, estrategia privilegiada por el Gobierno para cubrir el déficit fiscal. Desde la llegada de Mauricio Macri a la presidencia ya tomó deuda por más de 80 mil millones de dólares.
Ya en 2016 el Senado había dado media sanción a un proyecto de ley de control legislativo para cada nueva búsqueda de financiamiento en los mercados internacionales propuesta por el entonces secretario de Finanzas Luis Caputo, hoy ministro del área. El proyecto que ahora se apresta a tratar Diputados, luego de una larga demora, obligaba a informar al Congreso el monto, plazo de amortización, origen y destino de cada una de las operaciones “de crédito público” destinadas a conseguir financiamiento en los mercados internacionales.
Si la ley se aprueba, el Gobierno deberá acompañar el detalle de cada una de esas operaciones al proyecto de presupuesto de cada año. En la actualidad, el Congreso aprueba el plan financiero en general y luego el Ministerio de Finanzas va colocando los bonos a voluntad. Para 2018 se autorizó al Gobierno a emitir 30 mil millones de dólares en fondos y 10 mil por letras locales y «Repo» con Bancos.
Durante la presentación del presupuesto nacional, en septiembre pasado, Caputo objetó la medida propuesta por el Senado señalando que “sería muy difícil pedirle permiso al Congreso en cada emisión, porque a veces salen oportunidades rápidas”.
El proyecto con media sanción del Senado se encuentra cajoneado hace más de un año en Diputados por la resistencia a tratarlo de la Comisión de Presupuesto presidida por el diputado del PRO Luciano Laspina (que este miércoles deberá habilitar la comisión para debatir los diversos proyectos opositores contra los tarifazos).
Una de las opciones que se discute en la Cámara Baja tiene que ver con la posibilidad de no utilizar el proyecto ya aprobado en el Senado sino impulsar uno propio, lo que podría ser una opción más favorable al oficialismo ya que implicaría su vuelta a la Cámara Alta, donde cuenta con una oposición más amigable, encabezada por el senador Miguel Ángel Pichetto.
La unidad opositora, que logró torcerle el brazo al oficialismo para que avancen los proyectos de limitación de los aumentos de tarifas, obligando incluso a que el Presidente anuncie su intención de vetarlo si llega a ser aprobado en el Parlamento, está preparada para aprovechar el envió en Diputados y seguir imponiendo controles al oficialismo.