El eje de los principales debates durante el “retiro espiritual” del Gobierno en Chapadmalal fue, paradójicamente, la cuestión económica. La preocupación oficial crece por la disparada inflacionaria, la variable que presuntamente era la más “fácil de controlar” pero que sigue dándole malas noticias al oficialismo, con pronósticos de un febrero que cierre por encima del 2% gracias a los nuevos incrementos del combustible que se suman al aumento del dólar y los reajustes en las tarifas de transporte.
Según señala Ámbito Financiero, durante el encuentro los referentes económicos del macrismo reconocieron como “un error” la estrategia aplicada para controlar la inflación entre diciembre de 2017 y el primer cuatrimestre de 2018, pero sobre todo se responsabilizó a la petrolera estatal YPF, que decidió aplicar aumentos a sus combustibles que sumaron 8% durante enero, como la responsable de un escenario que torna cada vez más improbable la meta inflacionaria del 15% aún defendida por el Gobierno.
Los referentes económicos del Gobierno nacional (el jefe de Gabinete Marcos Peña, sus lugartenientes Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, junto con los ministros de Hacienda Nicolás Dujovne, de Finanzas Luis Caputo, de Energía Juan José Aranguren, de Producción Francisco Cabrera y de Transporte Guillermo Dietrich) reconocieron que además la situación empeorará en febrero, que pude volver a índices inflacionarios superiores al 2%, confirmándose como uno de los peores meses de la administración Macri. Más allá de que incluso las previsiones del Banco Central ya apuntan a un 19,5% de inflación para 2018, Dujovne sigue defendiendo la meta inflacionaria del 15% fijada en diciembre: “Tenemos muy claro lo que estamos haciendo y estamos convencidos. Sabíamos que en estos primeros meses del año la inflación iba a ser más alta porque están produciéndose los aumentos de los precios de los servicios regulados y sabemos que a lo largo del año eso se va a ir reduciendo y que la tasa de inflación va a ir bajando nuevamente a niveles mucho más bajos que los actuales. Aspiramos con muchos motivos a alcanzar nuestra meta del 15% para este año”.
El objetivo oficial era tratar de que durante el primer trimestre la inflación no supere el 5%, para poder darle argumentos a las distintas patronales para negociar paritarias del 15% sin cláusula gatillo, como las que el ministro de Trabajo Jorge Triaca ya logró firmar con varios gremios afines. Pero la disparada del dólar y los aumentos de los combustibles complican seriamente esa proyección, con un 1,8% de inflación oficial para enero y un febrero que seguramente cerrará por encima del 2%.
Durante el “retiro espiritual” Aranguren debió dar explicaciones sobre las decisiones de la petrolera, reconociendo que los aumentos en combustibles son inflacionarios y tienen un poder multiplicador en los incrementos de los precios. Sin embargo, el ministro de Energía defendió la “autonomía” de la YPF conducida por Miguel Ángel Gutiérrez para decidir los aumentos sin consultar al Poder Ejecutivo.
En un orden de cosas más político, también se discutió sobre un nuevo “megadecreto” oficial que apuntaría a una mayor reducción de cargos políticos en el Gobierno, con eliminación de cargos o rebajas de categoría, en función de avanzar en otra promesa oficial de difícil cumplimiento: reducir el déficit fiscal.