Renunció el juez Cattani y la Cámara Federal porteña ya tiene tres vacantes

El juez Horacio Catanni, uno de los decanos de la Cámara Federal porteña, presentó su renuncia después de una prolongada licencia por enfermedad. Así quedan vacantes tres de los seis lugares en esta Cámara fundamental para las confirmaciones de los procesamientos o prisiones preventivas en causas por corrupción.

El juez Cattani, de 74 años, ya se había tomado una licencia de un año por una enfermedad neurológica. Este viernes se confirmó, a través de la publicación en el Boletín Oficial de la resolución que acepta su renuncia, que decidió alejarse definitivamente de su cargo a partir del próximo 1 de febrero. De esta manera la mitad de los jueces de esta Cámara Federal decisiva quedaron vacantes luego de la renuncia de Gabriel Cavallo y de la reciente destitución de Eduardo Freiler.

Según establece la Constitución Nacional, las vacantes en el Poder Judicial deben ser cubiertas mediante un concurso público convocado por el Consejo de la Magistratura, que luego elevará una terna al Poder Ejecutivo para que el Presidente elija a uno de los candidatos y envíe el pliego al Senado para avalar el nombramiento. La terna propuesta para cubrir la vacante de Cattani está integrada por los jueces Julio Báez, Domingo Montanaro y Mariano Llorens (en lista complementaria se sumó también el juez en lo penal económico Javier López Biscayard).

La Cámara Federal porteña está compuesta por dos Salas. Luego de la renuncia de Cavallo y la destitución de Freiler, la Sala I quedó integrada por Jorge Ballestero como camarista titular y por Leopoldo Bruglia, como subrogante.  La Sala II (la que integraba Cattani) está integrada por Martín Irurzun y Eduardo Farah como titulares. En caso de votación dividida y empate se recurre a un juez colega de la sala I del Tribunal de Apelaciones.

Cattani se recibió como abogado en la UBA en 1974 y asumió como camarista federal  en 1987, propuesto por el entonces presidente Raúl Alfonsín. Luego de que Alfonsín aprobara las leyes de obediencia debida y punto final, Cattani fue designado para encargarse de todo lo vinculado con la “búsqueda de la verdad y destino final de las personas desaparecidas” durante la dictadura cívico-militar de 1976. Junto con Martín Irurzun impulsó los juicios a favor de la verdad histórica del destino de los desaparecidos y resolvió el caso de Leonie Duquet, la monja francesa desaparecida en 1977 en un operativo comandado por Alfredo Astiz, cuyo cuerpo, sepultado como NN durante 28 años, fue identificado en 2005. Entre otras muchas investigaciones relevantes sobre la corrupción durante el menemismo, Cattani e Irurzun investigaron el caso de la venta de armas a Ecuador, por el que el ex presidente Carlos Menem terminó condenado a prisión en 2013.

Según fuentes judiciales, Cattani, quien pidió licencia médica a mediados de 2016 por una enfermedad neurológica, en la actualidad “se encuentra internado pero relativamente bien”. En los próximos días, sus colegas sacarán una acordada en homenaje a su trayectoria.

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