El ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere defendió la decisión oficial comunicada este martes de frenar la rebaja de las retenciones a la exportación de harinas y aceites de soja durante seis meses. Explicó la medida como una decisión oficial de “emprolijar” el sistema de retenciones para equiparar lo que se aplica al grano con lo que tributan por derechos de exportación los productos elaborados. La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) ya emitieron un comunicado manifestando su preocupación, pero tampoco los sectores vinculados al agro están tranquilos porque sospechan que también podría modificarse el compromiso de rebaja a la exportación del poroto, que hasta ahora se mantuvo sin cambios.
Explicó Etchevehere respecto de la medida anunciada ayer: “Esto lleva a emprolijar el sistema de retenciones porque había una retención al poroto de soja que hoy está en 26% y a la harina y el aceite está en 23%. La idea es frenar la baja de harina y aceite y continuar con la rebaja del poroto de soja para que en febrero, cuando se junten las retenciones de los tres productos, sigan bajando medio punto por mes. O sea que se cumple perfectamente la promesa del presidente de seguir bajando las retenciones al poroto de soja medio punto todos los meses”.
Ante los planteos de los industriales aceiteros y harineros descartó sus prevenciones asegurando que la medida “da perfecta previsibilidad, se está haciendo en un momento del año en el cual todavía no se empezó a sembrar, el productor perfectamente puede hacer sus cálculos”. También minimizó el planteo de CIARA de que se ataca precisamente a los sectores que agregan valor a las exportaciones: “Por solamente un 3% no vemos que pueda causar ningún problema ni en la producción ni en la comercialización de estos productos. No vamos que vaya a perjudicar a la industria aceitera ni de molienda. Es una diferencia muy chica durante seis meses, que no tiene porqué influir en la comercialización”.
En diálogo con La Nación, el ministro aseguró que no se comunicaron con los industriales antes de anunciar la medida porque es una cuestión de política tributaria y confirmó que, para evitar especulaciones, se decidió cerrar el mercado por 72 horas hasta que el decreto se publique en el Boletín Oficial.
Pero, según confirmaron dirigentes agrarios de la llamada Mesa de Enlace, el ministro sí estuvo tratando de comunicarse con ellos durante la misma mañana del anuncio. Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), comentó que tuvo varios llamados y mensajes de WhatsApp de Etchevehere entre las 6 y las 6.30 de la mañana, lo mismo que Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro.
En sus mensajes, el ministro afirmaba que las promesas realizadas por el presidente Mauricio Macri poco más de un mes atrás y que en realidad se trataría de un logro del sector productor frente a la industria, aunque los ruralistas mantienen su preocupación. “El sector no lo ve como un logro, porque en cualquier momento así se pueden modificar también las retenciones al grano”, comentó Iannizzotto a La Nación. También consideró que la decisión implica un “ajuste” y cuestionó el hecho de que no haya sido consensuada. Chiesa, por su parte, opinó que el anuncio tiene “una visión recaudatoria”. En este sentido, los productores creen que la medida no fue siquiera decidida por Agroindustria sino que obedece a necesidades tributarias superiores, lo que confirmaría el hecho de que los llamados de Etchevehere no fueron el día anterior sino la misma mañana de los anuncios.
Gustavo Idígoras, presidente de CIARA, confirmó que le pedirán una audiencia al presidente Macri para explicar que la medida afectará la capacidad exportadora sin redundar en mayores ingresos fiscales. Nuestro país es líder en exportación de subproductos de la soja y, según los industriales, con la nueva regulación el Estado solo ahorrará este año 115 millones de dólares, lo que implica menos de un día de liquidación diaria de divisas de las cerealeras.
Una voz disidente a la del resto de los ruralistas, fue la de Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural (SRA), previamente encabezada por el propio Etchevehere, quien defendió la decisión oficial: “La equiparación de los derechos de exportación del poroto de soja con respecto a los de la harina y el aceite es un reclamo histórico de la producción que finalmente fue escuchado”. Y concluyó: “Creemos que a largo plazo la medida va a generar mejores precios para los productores y menos reclamos de dumping a nivel internacional lo que redundará en nuevos mercados y oportunidades comerciales para el país”.
Pelegrina también avaló la decisión de eliminar el Fondo Federal Solidario o “fondo sojero” (ya que esto iría “en línea con la generación de un sistema tributario basado en impuestos menos distorsivos y constituye un desaliento a las retenciones”) y la reducción de reintegros a las exportaciones (que son mecanismos de devolución de impuestos “que deben estar en sintonía con una estrategia inteligente de inserción en el mundo”).