Revés judicial para Luis Barrionuevo: pierde nuevamente contra Camaño y su influencia se desvanece

El histórico líder de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), Luis Barrionuevo, enfrenta un momento crítico en su carrera sindical. En las últimas horas, sufrió una nueva derrota en los tribunales frente a su excuñado y rival, Dante Camaño, en la disputa por el control de la seccional porteña del gremio.

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo rechazó el pedido de recusación que Barrionuevo había presentado contra los jueces Manuel Diez Selva y Andrea García Vior. Estos magistrados habían fallado previamente en su contra al desestimar las denuncias de irregularidades en los comicios de la seccional CABA, donde Camaño resultó reelecto.

Según fuentes del ámbito gremial, esta sucesión de fallos adversos es interpretada como una señal de que «la estrella de Barrionuevo se está apagando». Desde el entorno sindical, sugieren que el Poder Judicial ha tomado nota de la pérdida de peso político del dirigente, quien ya no ostenta la influencia de épocas pasadas.

Crisis interna y aislamiento en la CGT

El conflicto judicial no es el único frente abierto para el gastronómico. En una maniobra que generó malestar interno, Barrionuevo decidió suspender las elecciones nacionales y de todas las seccionales del país —previstas para septiembre— ante el temor de perder el control frente a listas opositoras. Sin embargo, la seccional de Camaño (CABA) logró desobedecer esta orden con aval de la Justicia, dejando al resto de los secretarios del interior en un «vacío legal» incierto.

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«A Luis se le fue la mano, quizá tuvo temor a una rebelión total en sus filas», analizó un dirigente del interior del país, evidenciando la fractura interna.

El declive de Barrionuevo también se reflejó en la reciente renovación de autoridades de la CGT. Su sector quedó visiblemente marginado: su principal aliado en el triunvirato, Carlos Acuña, fue relegado a la Secretaría de Turismo, mientras que la UTA de Roberto Fernández abandonó la conducción al no obtener espacios de poder. La nueva estructura de la central obrera privilegió a los sectores de los «gordos», los «independientes» y el moyanismo, dejando al barrionuevismo con una participación residual.

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