La aparente transición ordenada en la presidencia de la Suprema Corte de Justicia parece haber llegado a su fin. En medio de una disputa por el control del Centro de Información Judicial (CIJ), el juez Ricardo Lorenzetti acusó a su colega y actual titular del cuerpo Carlos Rosenkrantz por generar un “clima de tensión, de temor, de amenazas telefónicas, de falta de respeto”.
Rosenkrantz había ordenado días atrás la “recuperación de la totalidad de los dispositivos tecnológicos que posibilitan el manejo del sitio web” del CIJ, incluso aludiendo al recordado escándalo inmediatamente posterior a la asunción de Mauricio Macri, cuando la gestión de redes del kirchnerismo se negó a entregar las contraseñas de las cuentas de Facebook y Twitter de la Casa Rosada. El nuevo presidente también acusó a su antecesor por haber desmantelado la Secretaría de Comunicación de la Corte en una de sus últimas medidas como presidente del cuerpo, dejándola acéfala y poniendo “en riesgo la continuidad operativa” del medio.
La respuesta de Lorenzetti llegó a través de una carta pública en la que criticó al magistrado designado por Macri por generar “un escándalo” con su pedido de control del sitio web del organismo de noticias judiciales, lo que calificó como una “mediocridad” por parte de su sucesor: “En el día de la fecha me ha sorprendido su resolución número 3018 que ha publicado con ribetes de escándalo, algo que nunca ha sucedido en los últimos años y propio de épocas que hemos querido superar. Lamento muchísimo semejante mediocridad pero, estando en juego el prestigio de la institución, me veo obligado a contestar”.
El ex titular de la SCJN cuestionó a Rosenkrantz por genera un “clima de tensión, de temor, de amenazas telefónicas, de falta de respeto de los derechos del trabajador y de la persona humana, así como de los procedimientos internos de la Corte”.
Lorenzetti añadió que su sucesor propone “una suerte de privatización” del CIJ y denunció que la forma de relacionarse del magistrado con la secretaria de Comunicaciones María Bourdin se aparta “notoriamente de los criterios de respeto que se le deben a un Secretario de Corte (que tiene el rango de un juez de Cámara), de la política de género y protección de la mujer”.
Por su parte, Bourdin también desmintió a Rosenkrantz en relación con las acusaciones de «vaciamiento» del organismo. «Yo pedí mi pase el 12 de septiembre, un día después del acuerdo (por el cambio de presidente), y estuvo notificado siempre. No fue sorprendido. Él tiene mi cargo disponible y si el CIJ está acéfalo, es porque no nombra a nadie». La ex secretaria de Comunicaciones también remarcó que el nuevo presidente tiene «control total» del CIJ y que cuando se le negó las claves del sistema a Ariel Alberto Neuman, un magíster en periodismo contratado por Rozenkrantz para hacerse cargo de la comunicación de la cumbre de magistrados en el J20, «fue para no entregar información a un agente externo a la Corte», pero que el presidente del cuerpo puede obtener las claves en cuestión con sólo solicitarlas a la Dirección de Sistemas de la Corte. .
“Creo que el cambio de presidencia de la Corte Suprema no puede modificar los principios fundamentales de su funcionamiento y de su jurisprudencia. Ha costado mucho sacrificio cambiar lo que había, sufrimos muchas presiones, pero construimos una estructura de principios y valores que nos sostuvo todos estos años y que defenderé”, concluyó Lorenzetti.
La disputa por el CIJ podría anticipar tensiones similares respecto de otra importante oficina que funciona bajo la órbita de la Corte: la Dirección de Captaciones de Comunicaciones del Poder Judicial, el lugar desde el que el máximo tribunal controla las escuchas telefónicas.