Sancionan la ley de Apátridas, para los ciudadanos sin nacionalidad

El Senado convirtió en ley en la sesión de hoy la Ley de Apátridas, que busca regularizar las situaciones de miles de ciudadanos que no tienen ninguna nacionalidad por factores como la disolución de los Estados Nación en los que nacieron o por nacer en situaciones irregulares en territorios de países que se niegan a reconocerles sus derechos, entre los principales motivos.

La senadora Silvia Elías de Pérez (Cambiemos – Tucumán), una de las promotoras de la iniciativa, destacó que esta norma tan importante para brindar protección, asistencia y otorgamiento de facilidades para la naturalización a las personas apátridas y mejorar el acceso a la nacionalidad como solución definitiva.

 

“En primer lugar, quiero destacar la tarea que han realizado los diputados que tanto han trabajado en este proyecto, fundamentalmente mi querida amiga Karina Banfi, autora de este proyecto que hoy le vamos a dar sanción definitiva”, dijo Elías de Pérez. Continuó: “Argentina adhirió en 1954 a la Convención sobre el Estatuto de Apátridas y en 1961 a la Convención para Reducir los Casos de Apatridia, pero nunca dictó una ley que regulara este procedimiento. Ahora lo venimos a hacer, 57 años después del primer compromiso asumido”.

“Ser un apátrida es fundamentalmente no ser reconocido como sujeto de derecho. Es no ser protegido por la ley. Hannah Arendt, que fue apátrida durante 20 años, lo describía claramente en ´Los orígenes del Totalitarismo´. Ser apátrida es no tener patria. Es no ser ciudadano. Es no tener acceso a los derechos. No poder acceder a la educación, a los sistemas de salud, al mercado laboral. Es no poder tener un documento”.

“Una persona puede nacer apátrida o sobrevenir apátrida en cualquier momento de su vida, producto de la discriminación y vacíos en las leyes de nacionalidad. A su vez, muchas veces el apátrida le transmite la condición a sus hijos, y estos a la generación próxima. Les sucede hoy a los refugiados venezolanos o a cientos de inmigrantes ilegales, que pueden encontrarse con escollos cuando tienen hijos en otra tierra y sus leyes migratorias no les reconocen derechos”, explicó la senadora tucumana.

“En un mundo en el que avanzamos con tantas declaraciones y reconocimientos de los derechos humanos, estos se vuelven abstractos cuando no hay una ley o un Estado que los regule. O cuando ese mismo Estado no nos reconoce como sujetos de derecho. Y eso es un apátrida, un sujeto carente de derechos, un sujeto sin ley que lo proteja. Hannah Arendt, como mencionaba, lo resume: no hay derecho más indispensable que el derecho a tener derechos”.

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