Luego de meses de negar la evidencia o evitar pronunciarse sobre el tema, finalmente Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) reconoció que las formaciones compradas por un costo millonario al mero de Madrid contienen asbesto, un material cancerígeno por el cual ya murieron por lo menos dos trabajadores españoles. Este martes la empresa que administra el subterráneo de la ciudad anticipó que esos vagones de la línea B serán convertidos en chatarra.
Eduardo de Montmollin, presidente de Sbase, reconoció en entrevista con el portal EnelSubte: “Ante la primera noticia de que los CAF 5000 tenían materiales con asbesto preventivamente los retiramos de circulación. Ahí empezó un minué con los metrodelegados donde otros temas se metieron en la discusión -personería, paritarias, temas políticos-, porque no nos dejaban sacar los trenes de los talleres de la B. Ahora estamos en una mejor situación y estamos retirándolos de la B para llevarlos a Magaldi”. Luego detalló: “Hemos contratado, con intervención de la Agencia de Protección Ambiental, a una empresa autorizada para que hagan la disposición final de los componentes con amianto. A los coches se los chatarreará”.
El planteo de los trabajadores del subte comenzó luego de que se denunciara en medios españoles la presencia de asbesto en coches del Metro de Madrid, precisamente los CAF 5000 que en 2011 comprara el gobierno de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires por una insólita cifra de cuatro millones de euros. La cifra es llamativa porque se trata de formaciones de los años setenta que ya presentaban problemas técnicos graves.
Ya en el momento de la compra la prensa española denunciaba que el jefe de Gobierno porteño había comprado “chatarra”: “El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quiso asegurarse que había hecho una buena compra. En unos 40 días -travesía marítima incluida- tendrá ese convoy, junto a otros 23, en la ciudad argentina. Metro de Madrid se frota las manos con los 4,2 millones de euros que ha sacado por la venta de unos vagones carne de chatarrería tras 32 años de traqueteo”. Varios años y millones después, esos vagones llegarán al destino que los esperaba: el desguace.
Por el mal estado de los vehículos quedaban solamente 18 vagones en funcionamiento de los 24 adquiridos. Pero ya a principios de este año, luego de las noticias sobre el asbesto, la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) realizaron un paro exigiendo respuestas sobre la situación. Desde Sbase negaron sistemáticamente la presencia de material cancerígeno en los trenes, pero aceptaron crear una comisión para evaluar el problema.
Roberto Pianelli, secretario General de AGTSyP, explicó: “Nunca se tendrían que haber comprado estos trenes, primero porque está prohibido el asbesto en el país y segundo porque también es ilegal su comercialización, con lo cual hay un desastre desde el punto de vista legal para ambos países”. Luego concluyó: “Ya de por si la compra es escandalosa porque se hizo por compra directa y porque eran trenes que en España estaban sin funcionamiento porque se utilizaban para probar explosivos. Fue un negocio que no funcionó porque se tuvieron que comprar más y se terminaron comprando al valor de nuevos. Si a eso le sumas que encima ni miraron los manuales que decían que tenían asbesto, cualquier persona común diría que fue un curro”.