La decisión de Juan Schiaretti, gobernador Córdoba, de presentar en las PASO candidatos a legisladores sin la compañía de una formula nacional no le fue redituable y podría perder una banca en octubre de las dos que pone en juego su partido, Hacemos por Córdoba.
Los resultados para su fuerza fueron magros: la lista de diputados nacionales de Juntos por el Cambio sacó el 41,14% de los votos; la del Frente de Todos el 23,23%; y la del oficialista Hacemos por Córdoba obtuvo el 16,75% aunque el mandatario minimizó lo sucedido y se mostró satisfecho ya, según sus palabras, fue meritorio que una lista sin postulante a la Casa Rosada haya sacado tantos votos.
Si bien siempre mantuvo sintonía con Mauricio Macri, muchos desde el PJ le recriminan que siempre «jugó» para el jefe de Estado, el mandatario estableció, dados los resultados en las PASO, que ya se imagina en relación institucional con el próxima presidente: «Mi responsabilidad como gobernador de Córdoba es tener una muy buena relación institucional, tal cual lo dije desde hace tiempo, sea quien sea el próximo presidente, esta es nuestra decisión como Córdoba, es nuestra aspiración».
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Otros mandatarios que también apostaron a no conformar una lista pegada a una formula presidencial sintieron el efecto de la polarización entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, como son los casos de Mariano Arcioni (Chubut), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Gustavo Mellela (Tierra de Fuego). Todos ellos tras el éxito electoral que significó este año ganar las gobernaciones de sus respectivos territorios.
En el caso del neuquino, su espacio, el Movimiento Popular, presentó dos listas para los cargos de diputados y senadores nacionales que competieron en internas y quedaron totalmente relegadas al tercer puesto. Incluso, con serias chances de perder las bancas en disputa, gracias al 20% de los sufragios.
Para el líder de administración no se trató de una «encuesta», como se suele decir para criticar a las elecciones primarias, y apenas se limitó a indicar que «el MPN tiene internas dentro y fuera de las PASO, tiene lista A y lista B. Nos gusta las internas para fortalecer las bases del desarrollo de una democracia».
En Chubut se replicó el escenario: la fuerza de Arcioni quedó con sus candidatos a senadores y diputados atrás del Frente de Todos y del oficialismo nacional con un negativo 11% de los sufragios, que si se repiten en octubre dejarán a la fuerza local sin representantes en el Congreso de la Nación.
En medio de una crisis económica, el chubutense, cercano a Sergio Massa, resaltó que «estamos viviendo una coyuntura que no tiene nada que ver con las elecciones» y mostró a favor de un consenso para garantizar la gobernabilidad del territorio. En Río Negro a su vez, Weretilneck, que se alineó con Picheto y Juntos por el Cambio, alcanzó un acuerdo para asegurarse una banca en la Cámara alta.
Tierra del Fuego volvió a mostrar a las dos fuerzas que se disputaron el poder a nivel nacional al tope de las preferencias y a la lista del gobernador en tercer puesto, a considerable distancia y con serias chance de carecer de representantes en el Parlamento nacional si se vuelve a repetir lo sucedido en las PASO.
Rápido de reflejos, Mellela se comunicó durante el domingo con Alberto Fernández: “Vamos continuar trabajando por el país y por la provincia”, en el mismo sentido que lo encarado días atrás, con el acuerdo preliminar de seis puntos que rubricaron, estableció.
El único mandatario que logró celebrar bajo este esquema fue Gerardo Zamora, que con su Frente Cívico obtuvo una cómoda victoria con el 56% de las voluntades. De este modo, y si el escenario se vuelve a mostrar de esta manera en octubre, alcanzaría a ingresar 3 senadores y 7 diputados, un número de legisladores considerables para cualquier eventual negociación con el próximo mandatario.