El más reciente informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) confirma que el camino económico elegido por el gobierno nacional logro que, más allá del discurso sobre la formalización del trabajo, cayera el empleo asalariado en blanco y crecieran fuertemente el trabajo en negro y los autónomos.
La “normalización” de la economía propuesta por el gobierno de Cambiemos planteó discursivamente una serie de medidas destinadas a desalentar la informalidad y promover el empleo asalariado en blanco, pero los resultados los Indicadores Socieconómicos de la última Encuesta Permanente de Hogares publicada por el Indec, correspondiente al tercer trimestre de 2017, confirman una dinámica preocupante. La participación de los asalariados en el total del mercado de trabajo (incluyendo a registrados e informales) se redujo del 75,4% al 74,5% en relación con el mismo período del año pasado, lo que implica la menor proporción en 12 años. Desagregando ese total se puede apreciar que también creció el porcentaje de empleados en negro: de 33,8 a 34,4%, el mayor índice en cuatro años. En contraste con lo anterior, creció el sector “no asalariado” dentro del universo laboral. Así los autónomos, monotributistas y monotributistas sociales pasaron del 24,6 al 25,5%.
En términos absolutos, esto implica que al cierre del tercer trimestre el universo de trabajadores ocupados es de 19,4 millones de personas, 14,4 millones en condición de asalariadas y unos 4,9 millones en forma independiente. Respecto del año anterior, se registró un aumento de 55.100 asalariados y de casi 250 mil como independiente (sobre todo monotributistas sociales y monotributistas puros, mientras que se redujo la proporción de autónomos). Desagregando el total de los asalariados se puede percibir que el trabajo en blanco no sólo no creció sino que se redujo en aproximadamente 36 mil puestos de trabajo, número derivado de la inmensa cantidad de despidos que se produjeron tanto en el estado como en diversas áreas de la industria y de los servicios (muchos de los cuales pasaron a engrosar el sector monotributista). La mayor creación de empleo se da en el sector “en negro”, con 91 mil nuevos puestos informales.
Según la explicación oficial, esta dinámica se debe a al alto costo del trabajo y a las excesivas cargas patronales, argumento que se utilizará para impulsar la reforma laboral que se pretende aprobar a inicios del próximo año.