Mientras el Gobierno continúa negando la desaparición forzada de Santiago Maldonado y ha respaldado a la Gendarmería y a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, organismos internacionales y periodistas extranjeros comenzaron a indagar sobre la causa y observaron que el Ejecutivo no ofrece respuestas claras.
En la última semana, el ministro de Justicia, Germán Garavano, mantuvo un encuentro con el Alto Comisionado de Naciones Unidas (con sede en Santiago de Chile), Amerigo Incalcaterra, quien ofreció prestar asistencia técnica internacional a través de expertos que colaboren en la investigación. Los funcionarios argentinos contestaron con un informe de 13 páginas en el que establecen que, después de un mes, «no ha sido fácil recolectar los elementos convictivos que tuvieran una entidad suficiente para determinar» lo sucedido. Asimismo, el documento indica que los testimonios recolectados hasta el momento «no arrojaban un hilo conductor que determine lo que había acontecido y en qué circunstancia».
Mismos argumentos expresaron ministros involucrados en el tema en una reunión con periodistas extranjeros en la Casa Rosada. Los corresponsales, tras varias preguntas, advirtieron que la administración de Macri «no visualiza ninguna crisis ni admite errores» en la investigación del joven activista al tiempo que se ha encargado de defender la gestión de Bullrich y de Gendarmería.