Suecia y Finlandia quieren calmar a Erdogan, que sostiene el veto de Turquía en la OTAN

Dirigentes de ambos países nórdicos, así como el secretario general de la organización militar, conversaron telefónicamente con el presidente turco, que se opone a la incorporación argumentando «vínculos con el terrorismo», sobre todo de Suecia.

La promesa de «garantías de seguridad» fueron ofrecidas a Recep Erdogan. La condición es que el presidente de Turquía levante el veto que declaró contra la adhesión de los dos países nórdicos a la Alianza Atlántica por entender que mantienen vínculos con grupos considerados por su gobierno como organizaciones terroristas.

Tanto el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, como la primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, y el secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, coincidieron en que todos tienen en cuenta las «preocupaciones de seguridad» de Turquía tras la ronda de conversaciones jornada, que no dieron hasta el momento resultados concretos, salvo el compromiso de seguir dialogando.

https://informepolitico.com.ar/tras-el-pedido-de-suecia-y-finlandia-de-sumarse-a-la-otan-rusia-fortalece-su-presencia-militar-en-la-frontera/

«Todos estamos de acuerdo en que hay que tener en cuenta las preocupaciones de seguridad de todos los aliados», publicó en Twitter Stoltenberg, donde describió a Turquía como «un valioso aliado» al que trasladó la «importancia de la política de ‘puertas abiertas’ de la OTAN y las solicitudes de adhesión de Suecia y Finlandia ante la invasión rusa de Ucrania».

Las condiciones del gobierno de Erdogan

El presidente turco publicó un comunicado donde señala que ambos países deben «demostrar claramente» que solidarizarán con Turquía en temas fundamentales, especialmente la lucha contra el terrorismo, o de lo contrario Ankara no abordará su solicitud de ingreso en la OTAN de manera positiva. El líder turco hizo saber a Andersson que Ankara ve necesario que Suecia rompa todos los vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Asimismo, Erdogan pidió a Estocolmo «levantar las restricciones» a las exportaciones de armas decretadas contra Turquía en octubre de 2019, tras las incursiones militares turcas en el norte de Siria y en Irak contra el PKK. Al presidente de Finlandia, en tanto, le mencionó el «derecho natural de Turquía a esperar respeto y apoyo en su lucha legítima contra las amenazas a su seguridad y a su pueblo».

En Twitter, Niinistö escribió: «Subrayé que como aliados dentro de la OTAN, Finlandia y Turquía se comprometerían con la seguridad del otro y sus relaciones se reforzarían». Y agregó: «Finlandia condena el terrorismo bajo todas sus formas. El diálogo continúa». Turquía considera que Finlandia y Suecia son santuarios del PKK, afirmaciones que ambos países nórdicos rechazan.

Finlandia y Suecia solicitaron esta semana su entrada en la Alianza Atlántica alentadas por la invasión rusa de Ucrania, pero para aprobarla se necesita el visto bueno unánime de los 30 países miembros.

El detonante de la invasión rusa a Ucrania fue, en febrero último, la intención de este país de sumarse a la OTAN. En estos casos, los deseos tanto de Finlandia como de Suecia, motivaron una doble reacción. Por un lado, Rusia anunció la construcción de una docena de nuevas bases militares.

La otra reacción fue la de Turquía con su veto, pero al mismo tiempo manteniendo sus cordiales relaciones con el gobierno de Vladímir Putin.

Un juego abierto, con consecuencias impredecibles.

Scroll al inicio