Todo lo que dejó el acto de Cristina

Cristina reapareció en La Plata y otorgó diversos mensajes políticos.

Evadió los pedidos a que sea candidata, elogió la labor de Sergio Massa, no se pronunció sobre la decisión de Alberto y apuntó los cañones a Milei.

Apenas iniciada su alocución, la vicepresidenta felicitó al gobernador de la PBA, Axel Kicillof, por la reinauguración del teatro: «Es especial estar en este lugar que recuperó el esplendor. Está hermosa Axel la Sala, hermosa», subrayó. El lugar adquiere un valor simbólico especial para la vicepresidenta: en ese lugar, Cristina Kirchner se lanzó como candidata a senadora en 2005, en 2007 anunció su candidatura presidencial y en 2009 allí mismo también presentó la Ley de Medios.

Ayer, sin embargo, a pesar de la alta expectativa en un sector de la dirigencia, evadió los pedidos a que sea candidata y no hizo ningún anuncio. En una exposición con subtextos propios, mensajes implícitos y recuentos sobre a qué dirigentes nombra o a quiénes evita, la vicepresidenta llevó adelante la «clase magistral» que dio inauguración a la Escuela Justicialista Néstor Kirchner. El título formal de la charla fue «La Argentina circular. El FMI y su histórica receta de inflación y recesión. Fragmentación política y concentración económica”.

La evasión a los pedidos de que sea candidata

«Tranquilos, paciencia, no se hagan los rulos», se anticipó Cristina cuando las dos mil personas que estaban en el Teatro Argentino comenzaron a pedir «Cristina presidenta». «Presidenta no, yo ya di todo», respondió tajante. Y luego agregó, contundente: «Yo ya viví y dí lo que tenía que dar», para sorpresa de algunos dirigentes que aún conservan la expectativa de que sea candidata.

Guiños a Massa y reconocimiento de su labor

En esta semana de disparada del dólar MEP y paralelo y la decisión de Sergio Massa de quebrantar el acuerdo con el FMI al vender dólares de las reservas para frenar la corrida cambiaria, se esperaba qué tipo de mención haría la vicepresidenta sobre el ministro de Economía.

La expresidenta dijo que el gran problema que tiene hoy la sociedad argentina es la inflación y destacó que para ella el acuerdo que se firmó es inflacionario. El error, detalló, es que se trata de «una política enlatada que se aplica con una receta monotemática a todos los países». «A partir de la firma del acuerdo se dispara la inflación porque se pierden herramientas centrales», expresó y remató: «Las políticas del FMI no han dado resultado en ninguna parte». En esa línea, dijo que es necesaria una revisión, como la que llevará adelante el ministro de Economía.

En otro elogio a Massa, subrayó que el miércoles «el ministro firmó un buen acuerdo con China para que lo que importemos de China lo paguemos con yuanes que tenemos del swap. Es necesario que abramos los ojos, están pasando cosas nuevas. No podemos tener la cabeza tan vieja y seguir discutiendo estupideces».

Una frase dirigida al presidente

La vicepresidenta no se refirió de forma puntual a la declinación de la candidatura de Alberto. Sin embargo, dio a entender que una parte de los problemas económicos que atraviesa el país tienen como origen malas decisiones del presidente y su equipo.

De esta manera, criticó que no hay reservas suficientes en el BCRA porque «una parte muy grande» se fue en pago a la deuda privada al comienzo del gobierno: «Eso se podría haber evitado. Se habrían enojado algunos, pero ese es el problema de querer gobernar y conformar a todos: finalmente terminás enojando a todos», disparó. Allí volvió a elogiar a Massa cuando lo «felicitó» porque usó las reservas para frenar la corrida, a contramano de lo que decía el acuerdo con el FMI.

Subir al ring a Milei, ¿polarización para llegar al ballotage?

La principal novedad del discurso de la vicepresidenta estuvo en el tiempo que le dedicó a criticar la idea de «dolarizar» la economía y sus críticas dirigidas a Javier Milei. Pocos minutos después de comenzada su alocución, Cristina subió al ring al candidato por la Libertad Avanza: dedicó largos minutos a cuestionar la idea que pregona Milei de dolarizar la economía y lo definió como un «discípulo» de Domingo Cavallo, el creador de la Convertibilidad en los 90′: «La convertibilidad fue una idea de un señor que luego fue ministro de Economía, un señor de ojitos claros, que después tiene también discípulos de ojitos claros que dicen que fue el mejor ministro, ahora con más pelo, aquel era calvo», en una clara referencia.

Y continuó: «No es causalidad que la única dirigente política que fue condenada, proscripta, inhabilitada e intentada asesinar es una sola», y fue de frente contra el slogan del dirigente libertario, «La casta tiene miedo»: «Esos mamarrachos que andan diciendo que la casta tiene miedo, ¿de qué? Si nunca te pasó nada, hermano. ¡Caraduras!». «Miedo tengo de que mis nietos puedan crecer en un país tan injusto y tan inequitativo», añadió.

«Cuando reflotan estas teorías que han sido muy dañinas, la verdad es que uno dice ¿es posible que 20 años después estemos discutiendo algo que sabemos que ya no funcionó y que explotó? ¿Qué nos pasa, compatriotas? No podemos tener una Argentina que vuelve sobre sus fantasmas y sobre viejos fracasos. No hay que volver para atrás para solucionar el presente y pensar el futuro», argumentó.

Las últimas encuestas concluyen que el ballotage es inevitable y que el segundo lugar para entrar se lo disputan el oficialismo y La Libertad Avanza. En este sentido, resulta sensato que la vicepresidenta focalice sus crítica a la opción con la cual pueden disputarse los votos para ganar el segundo lugar en las generales.

En una crítica a Milei, pero extendida también a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, la vicepresidenta apuntó contra «los políticos que hacen cola para ir a los plenarios de los empresarios a decir cuánto le van a pegar a la gente»: «Es poco serio. Hacen competencia a ver quién es más malo, quién ajusta más», lanzó, en referencia al Foro Llao Llao que se realizó en un hotel de Bariloche, donde los empresarios más prestigiosos del país reciben a los políticos para conocer sus planes de gobierno.

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El futuro

Con las probabilidades en baja de que se presente como candidata, aún algunos sectores conservan la esperanza y tratan de leer entrelíneas cada mirada que expresa la vicepresidenta sobre el futuro. «Cuando dije en Avellaneda que cada dirigente saque el bastón de mariscal, no lo decía para dárselo por la cabeza a otro compañero», señaló en referencia a las internas del oficialismo, «sino precisamente para poder ayudar a pensar una sociedad diferente y ver cómo podemos contribuir a un país más justo. Necesitamos un programa y ver cómo vamos a manejar nuestros recursos naturales», focalizó en la proyección del país al futuro,y añadió: «Tenemos que saber cómo manejar lo que se va a dar a partir del gasoducto Néstor Kirchner. Tenemos que saber que no hay salvaciones milagrosas. No creamos que porque tenemos Vaca Muerta nos va a salvar. Nos va a salvar el trabajo, la tecnología, la investigación, la redistribución del ingreso, una sociedad más justa», explicó.

La dirigencia en las gradas

Las presencias de funcionarios también denotan un mensaje comunicacional en sí mismo en la estructura peronista y el apoyo a la vicepresidenta.

Kicillof y Máximo Kirchner ocuparon los lugares privilegiados. Junto a ellos, en primera fila, se ubicaron la presidenta de la Cámara de Diputados de la Nación, Cecilia Moureau, la vicegobernadora Verónica Magario, el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, ministros bonaerenses y los intendentes Mayra Mendoza (Quilmes), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mariel Fernández (Moreno) y Juan Ustarroz (Mercedes), además de los ministros bonaerenses Andrés Larroque (Desarrollo de la Comunidad); Julio Alak (Justicia) y Leonardo Nardini (Infraestructura), entre otros.

En las filas siguientes se sentaron funcionarios nacionales como el ministro del Interior, Eduardo «Wado» De Pedro; su par de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, y el de Defensa, Jorge Taiana; la presidenta de ANSES; Fernanda Raverta; el titular de la AFIP, Carlos Castagneto, el procurador del Tesoro de la Nación, Carlos Zannini; el diputado Carlos Heller, Leandro Santoro y Gisela Marziotta, y el senador nacional Oscar Parrilli. También hubo fuerte presencia del sindicalismo: estuvieron el líder de La Bancaria, Sergio Palazzo, y su par de la CTA, Hugo Yasky; además del secretario general del SUTEBA, Roberto Baradel. Otros dirigentes que participaron fueron el dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, el ex canciller Felipe Solá y el ex ministro de Asuntos Agrarios, Julián Domínguez.

También dijeron presente funcionarios nacionales como la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, que llamativamente también fue mencionada en el discurso de Cristina y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. Del sector más cercano a Alberto también estuvo presente el diputado Leandro Santoro.

Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo también dijeron presente en el Teatro. En los palcos más cercanos al escenario estuvieron Estela Barnes de Carlotto; Herenia Sánchez de Viamonte y Taty Almeida, quienes se llevaron un saludo especial de la vicepresidenta.

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