Traidor se busca (si es peronista, mejor)

Ya no hay secretos. Salvo que se quiera mirar para otro lado, las estrategias electorales de los principales partidos van tomando forma. Nos centraremos, en esta nota, en las dos fuerzas principales de cara a octubre: Cambiemos y el peronismo en sus diferentes variantes.

Empecemos por el oficialismo. Resignado a perder ya muchos de los votantes que tuvo hace dos años, el dúo Durán Barba-Marcos Peña se concentra en consolidar el núcleo duro que los llevó al poder y, por otro, centrar esfuerzos en encontrar un sector del peronismo que sea el tercero en discordia, sobre todo en provincia de Buenos Aires.

Mauricio Macri y todo el Pro son conscientes de la importancia de que María Eugenia Vidal no siga cayendo en su imagen, porque dependen de ella para ganar en el difícil territorio bonaerense. El tigrense Sergio Massa ya no puede ocupar ese espacio, y su figura va cayendo conforme se polariza el proceso y se acercan los comicios. Es de esperar, no obstante, que el líder del Frente Renovador renueve su estrategia de caminar por “la ancha avenida del medio”, pero eso será tema de otro análisis.

El peronismo, mientras tanto, conserva un grupo de dirigentes que quieren la unidad a toda costa, saben que si van todos juntos el triunfo en tierra bonaerense se facilitaría, serían casi invencibles. Es en este punto donde entra a jugar la candidatura de la ex presidenta Cristina Fernández. Es la dirigente política con mejor intención de voto, gana seguro en provincia, pero dividiría el voto peronista. Todavía conserva un núcleo duro anti K en su propio partido.

Este escenario es el más conveniente para los armadores de la política de Cambiemos. Si Cristina se presenta, les facilitaría encontrar ese candidato peronista “disconforme” que disperse el voto y le ayude al oficialismo a “ganar” las legislativas aun con poco porcentaje de votos. Estamos hablando de un 25% o 28%. Así pierda en los números totales, o la sangría de votos respecto de 2015 sea grande, todo eso será ocultado mediáticamente detrás de una victoria pírrica del oficialismo que le permitirá sobrevivir los dos años siguientes de mandato con un poco más de aire.

Es probable que el peronismo logre mantenerse unido aun con una candidatura de CFK. Eso se verá. Pero si algo cotiza fuerte hoy en Buenos Aires, es un peronista que se anime a enfrentar a Cristina y sea funcional al Gobierno.

 

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