El plan de «Precios Transparentes» en comerciantes y consumidores, lejos de estimular el consumo, lo contrajo, y sus consecuencias negativas sobre un consumo ya deprimido desencadenaron en una nueva marcha atrás del Gobierno.
Mediante una resolución publicada ayer en el Boletín Oficial, la Secretaría de Comercio dispuso que los comercios ya no tendrán la obligación de exhibir el Costo Financiero Total (CFT) en los casos en los que se ofrezca venta financiada y que, incluso, el comerciante podría absorber ese costo y ofrecer cuotas sin interés.
La norma original obligaba a los locales a diferenciar el precio de contado del financiado y, en este caso, exponer la tasa de interés anual y el CFT para cada alternativa bancaria. El objetivo oficial era que los consumidores tengan conocimiento de cuál era el verdadero costo por pagar en cuotas y desinflar los precios de contado. El problema es que muy pocos comercios bajaron sus valores de contado y la mayoría encareció las cuotas.
La resolución publicada ayer establece que el CFT sólo debe ser expuesto en sistema de venta electrónica y en las publicidades en los medios masivos, pero no es obligatorio para el resto. Sí deberán exhibir el precio de contado, el financiado y el monto de cada cuota. Pero si el comerciante quisiera absorber el costo del financiamiento y ofrecer «cuotas sin interés», podrá volver a hacerlo.
El nuevo esquema es similar al vigente antes de la aplicación de «Precios Transparentes». De hecho, muchos comercios ya comenzaron a implementar esta estrategia desde el lunes, antes de que salga la norma en el Boletín Oficial. «Tres cuotas sin intereses. Absorbemos costos financieros», se podía leer en el pizarrón de un local ubicado sobre la avenida Santa Fe.
La gran pregunta es cómo sabrá el consumidor que realmente el comerciante está absorbiendo los costos o si previamente no le subió el precio para ofrecer engañosas cuotas sin interés, como ocurría anteriormente.
Mediante un comunicado, la Secretaría que dirige Miguel Braun defendió la medida al plantear que «simplifica y mejora la política de Precios Transparentes». «Busca que los consumidores tengan más información y más opciones a la hora de decidir y financiar sus compras», expresó Javier Tizado, subsecretario de Comercio Interior.
Lo cierto es que este plan y su “errónea” comunicación había generado una gran confusión que generó enormes pérdidas en comercios y Pymes, situación que puso a Miguel Braun contra las “cuerdas” y el ruido llegó hasta su ministro, Francisco Cabrera, área que está bajo la lupa de la Casa Rosada, y en una etapa de “posibles cambios”.