El mandatario mexicano aseguró que ha «informado a la Casa Blanca que no asistirá», a la reunión bilateral que estaba prevista para el martes próximo.
Previamente los presidentes había mantenido cruces mediáticos tras la afirmación de Donald Trump de que construirá el muro “En unos meses, tan pronto como nos sea posible” y que firmara el decreto para su ejecución.
A su vez, la medida se tomaba en el marco de un plan integral “antiinmigratorio”, al que sumará distintos centros para detener inmigrantes ilegales y modificará un programa, ya existente, de deportación, para agilizar la vuelta a sus países de origen de las personas no autorizadas que aún permanecen en los Estados Unidos.
El Presidente confirmó que hay leyes que lo amparan y también insistió en que México terminará pagando el muro, cuestión que genera aún más polémica que la medida en sí. Por el contrario, para Trump “La relación con el país vecino será mucho mejor con el muro fronterizo y “trabajaremos en estrecha colaboración con nuestros vecinos”.
En ese sentido, se refirió también a quitar fondos a las ciudades que sigan protegiendo ilegales, las llamades ciudades santuario. Son sobre todo a ciudades como California, San Diego, San Francisco, que están en las cercanías a la frontera y suelen alojar ciudadanos ilegales que logran cruzar los límites geográficos y políticos en busca de prosperidad.
Desde México, el presidente Enrique Peña Nieto le respondió con un llamado “a legisladores y a organizaciones de la sociedad civil” para sumar apoyar a los migrantes mexicanos; a la ez que advirtió que un muro “desde hace años, lejos de unirnos, nos divide” y remarcó:»México no cree en los muros. México no pagará ningún muro”.