El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el miércoles «oficialmente» a Jerusalén como la capital de Israel, una histórica decisión que se contrapone a décadas de diplomacia estadounidense e internacional, y amenaza con desencadenar una escalada de violencia en Medio Oriente.Tras la postura de Trump, Hamas advirtió que se abrieron «las puertas del infierno»
«He decidido que es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel», espetó el líder estadounidense desde la Casa Blanca. «Israel es una nación soberana con el derecho, como cualquier otra nación soberana, de determinar cuál es su propia capital», agregó el mandatario en su discurso, en el que aseguró que esa decisión es «una condición necesaria para alcanzar la paz».
También ordenó comenzar con el proceso de traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Israel y reivindicar «un nuevo enfoque» para el conflicto israelí-palestino. «La paz nunca está más allá de aquellos dispuestos a alcanzarla», sostuvo el líder estadounidense, que declaró igualmente que «Estados Unidos apoyará una solución de dos Estados si ambas partes acceden a ella».
Cabe destacar que la comunidad internacional no reconoce a Jerusalén como capital de Israel ya que aguarda las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. Los palestinos quieren como capital de su futuro Estado la parte oriental de la ciudad, ocupada desde 1967 y posteriormente anexionada por Israel. El Estado judío, por su parte, reclama la ciudad como su capital indivisible.