Un intendente de la provincia de Buenos Aires del oficialismo criticó la estrategia electoral que utilizó la Casa Rosada en territorio bonaerense, algo que no le permitió a María Eugenia Vidal desdoblar los sufragios y la llevó a compartir boleta con Mauricio Macri.
Se trata del jefe comunal de Berisso, el radical Jorge Nedela, quien ante Letra P expresó que si se hubiera desdoblado los comicios, tal como quería Vidal, la elección no se perdía. Es más, aseguró que el triunfo hubiese sido «contundente».
No obstante, aseveró que la elección fue sorpresiva y que «no se esperaban estos números. Hay que buscar la mejor estrategia para revertirla». Nedela también sufrió un importante revés en su distrito ya que cosechó el 23% de votos ante un Frente de Todos que se impuso en las PASO con el 60% de las adhesiones. Y, al igual que la gobernadora, pidió «escuchar el mensaje de la gente, hay que tener en cuenta que es lo que nos ha querido decir a través del voto, en un contexto muy difícil».
https://informepolitico.com.ar/reclamos-contra-pena-y-el-no-desdoblamiento-electoral-en-cumbre-de-vidal-con-intendentes/
Nedela es uno más de los varios alcaldes que se siente defraudado por el desdoblamiento de la elección que instigó la Rosada, en una estrategia pergeñada por Marcos Peña y Jaime Duran Barba. El traspié aumentó el malestar de Vidal con el jefe de Gabinete, quien hoy a perdido influencia en la mesa chica del Gobierno.
En este contexto, la mandataria bonaerense le pidió a los jefes comunales que “estén más cerca que nunca de la gente” y a “interpretar el mensaje de los vecinos” en lo que resta de la campaña, que se concentrará en lo municipal, en lo «vecinalista», sin mención a Mauricio Macri.
El oficialismo, en las primarias, tuvo magros resultados, incluso con derrotas en casi todos los municipios gobernados por dirigentes de Juntos por el Cambio, con las únicas excepciones de Gustavo Posse (San Isidro) y Jorge Macri (Vicente López). El voto castigo se hizo sentir incluso en el núcleo sojero de la provincia, cuando desde el oficialismo se consideraba al campo como un aliado automático.