El Gobierno nacional presentó un informe sobre la situación económica del país a fines del mandato de Mauricio Macri en el que afirma que la herencia que recibirá Alberto Fernández es positiva, con importantes avances en reducción del déficit fiscal, reducción de impuestos, crecimiento energético y creación de empleo. Todo esto deja un país “listo para crecer” y constituye un punto de partida “más sano” para 2020 que el que recibió la administración Cambiemos en 2015.
El documento “Ocho puntos sobre la economía” fue elaborado en forma conjunta por la Jefatura de Gabinete de Marcos Peña y el Ministerio de Hacienda de Hernán Lacunza. El texto se organiza en capítulos sobre: La herencia económica que dejamos, Sobre nuestro programa económico, Sobre la inflación, Sobre la situación fiscal, Sobre los impuestos, Sobre la deuda, Sobre la energía y Sobre el empleo.
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El texto arranca afirmando que “a fin de 2019, el país está listo para crecer” sobre mejores bases, “sin magia, sin mentira, sin ficción”, y comienza enumerando la herencia con la que asumió Macri en 2015: “Un Banco Central sin reservas y restricciones cambiarias para importar y viajar; un déficit fiscal brutal (7% del PBI) con una presión impositiva récord; un desempleo mentiroso y una pobreza estructural altísima; una inflación ya alta durante ocho años y en ascenso; un tipo de cambio atrasado, que perjudicaba la actividad productiva; un Estado arrasado, dominado por punteros y copado por militantes, empresas públicas quebradas; una crisis energética con tarifas atrasadas que se sostenía con permanentes cortes de luz y gas y se abastecía con carísimos barcos de gas licuado que venían de Venezuela bajo contratos muy dudosos”.
Luego reconoce: “Es cierto que en 2019 hay problemas. Y que no hemos podido cumplir las mejoras de bienestar que todos anhelamos. La inflación sigue alta. Y a pesar de haber creado 1.250.000 puestos de trabajo en esta gestión, incluyendo formales, informales y autónomos, no fue suficiente, porque hay más gente que busca trabajo”. Pero inmediatamente sostiene que “el punto de partida para 2020 es mucho más sano”, considerando que se logró un equilibrio fiscal primario, hay una menor presión tributaria (“pese a que sigue siendo alta”), se redujeron los impuestos provinciales, hay un tipo de cambio “competitivo”, aumentaron las exportaciones, se mejoró la infraestructura y creció la producción energética. Todos estos tópicos son discutidos por los economistas cercanos al Frente de Todos que, como planteó el gobernador electo de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof, consideran que Cambiemos deja “tierra arrasada”.
El texto de Lacunza y Peña reconoce que “este último año y medio fue muy exigente para todos”, pero luego afirma que “veníamos recuperándonos, la actividad en julio creció 1,2% mensual y la inflación de agosto apuntaba a 1,8%”, pero lamentablemente “la incertidumbre electoral interrumpió la recuperación”. El documento también justifica el cepo cambiario: “En la economía, la confianza sobre el futuro define el presente. Al principio de nuestra gestión pudimos levantar los controles cambiarios porque la gente mira al futuro para decidir hoy. Ahora los tuvimos que reponer, contra nuestra voluntad, porque esa misma gente tiene miedo a qué pueda pasar en el futuro”. Así, tanto la restricción cambiaria como la disparada récord del riesgo país pasarían a ser responsabilidad del próximo gobierno y no propia, dejando de lado que la crisis económica severa que obligó al Gobierno a recurrir al FMI se dio a principios de 2018, mucho antes de que siquiera se conformara una fórmula opositora.
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En cuanto a la inflación, con niveles récord a nivel mundial en los últimos años, explica que “no se puede eliminar de un día para el otro, pero en estos cuatro años hemos dado los pasos necesarios para empezar a ver una reducción sostenida y sostenible de la inflación: corregimos las tarifas y el tipo de cambio; y equilibramos las cuentas públicas”. Y añade: “En estos cuatro años nos ocupamos de apagar esos motores. Empezamos a corregir los problemas de fondo, y sin atajos como un tipo de cambio fijo. Las tarifas ya valen casi lo mismo que lo que cuestan. El dólar, más allá de las restricciones recientes, vale lo que se dice que vale. Y, lo más importante, vamos a terminar 2019 con un Estado cerca del equilibrio”.
En cuanto al nivel de endeudamiento, que actualmente llega casi al 90% del PBI, el documento repite los argumentos de Macri en el debate presidencial: “En estos años tuvimos que pedir prestado, porque heredamos un déficit enorme y porque habían quedado muchas cuentas sin pagar del gobierno anterior, como la deuda con los holdouts. Dos de cada tres dólares que tomamos de deuda fueron para mejorar los plazos o las condiciones de deudas viejas o, también, para cambiar los acreedores. Dejamos de deberle los US$20.000 millones que teníamos en reclamos de los holdouts, los que no habían aceptado el canje de deuda post default de 2001, se cancelaron deudas con provincias y se recuperó el acceso a los mercados de crédito voluntario”.
El texto también afirma que el desempleo “está en niveles similares a los que dejó el gobierno anterior”, ya que “se crearon 1.250.000 puestos de trabajo, incluidos los informales”, lo que sin embargo, reconoce, no llegó a cubrir las necesidades derivadas del crecimiento poblacional. Los datos oficiales del Indec confirman que, luego de casi una década, el desempleo en el país volvió a alcanzar los dos dígitos. incremento de la tasa de actividad (más trabajadores salieron a buscar trabajo). Lo que no destaca en el mismo es por qué más gente buscó activamente: esto se dio, dicen los analistas, por la fuerte licuación de ingresos tras las varias devaluaciones que derivó en la fuerte suba de la pobreza, dato que el documento omite.
Significativamente, el texto no menciona justamente el punto por el que el presidente Macri pidió que se evalúe el éxito de su gestión: la reducción de la pobreza. Según cifras oficiales, actualmente se ubicaría por encima del 35%, con picos de más del 50% para los menores de edad. De acuerdo a la evolución de la inflación para los próximos meses, que se espera siga subiendo al ritmo de la devaluación y de los aumentos autorizados por el oficialismo después de las elecciones, podría terminar por encima del 40% a fin del mandato de Macri.