Una crónica del Senado que se viene luego de la jura de Cristina

Desde temprano la esquina de Hipólito Yrigoyen y Entre Ríos -a pocos metros del escenario justo frente al Parlamento presidido por una enorme bandera que dice “¡Basta! No es reforma, es ajuste”- venía llenándose de gente que esperaba para festejar el regreso de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner al Senado de la Nación. A pesar de que la senadora electa por Unidad Ciudadana había pedido a sus seguidores que no movilicen en la mañana y confluyan en la marcha contra la reforma laboral convocada para algunas horas más tarde por las centrales sindicales opositoras, algunos cientos de desobedientes fueron a esperarla. Los cánticos de “Cristina senadora” y “Vamos a volver” se entrelazaban con banderas, fotos y pancartas de apoyo, como una que decía “¿Cómo que no volvíamos más?”. Pocos minutos pasadas las diez ya había tanta gente que el acceso de prensa tuvo que moverse a la esquina de Yrigoyen y Combate de los Pozos.

Mientras cronistas y fotógrafos nos acomodamos en la galería de prensa del primer piso, comienzan a entrar algunos senadores al hemiciclo. El periodista de La Prensa le aclara a un colega la dinámica de recambio de senadores: “Los viejos pueden venir pero no pueden ocupar la banca, la banca la ocupan los nuevos”. Cuando entra Carlos Menem, uno de los “nuevos”, la tribu fotográfica estalla y le grita desde ambas esquinas “¡Carlos, Carlos!” hasta lograr algunas buenas imágenes del veterano ex presidente con los dedos en V. No saben que después van a tener muy buenas oportunidades de capturas memorables cuando el riojano pase a izar la bandera al inicio formal de la sesión. Cuando lleguen todos, habrá tres ex presidentes en el recinto: además de Menem, estarán Adolfo Rodríguez Saa y CFK.

Cuando finalmente ingresa Cristina al hemiciclo bajan los aplausos desde los palcos. “Presidenta”, grita alguien de entre los periodistas. Un fotógrafo pasa corriendo, transpirando por el peso de los equipos que lleva, renegando mientras se traslada al otro extremo de la galería, desde donde tendrá mejor ángulo de la banca de la ex presidenta: “Ah, quedó del otro lado Cristina, malísimo”. CFK saluda a la galería de prensa y finalmente se sienta en la antigua banca de la senadora bonaerense María Laura Leguizamón, que queda entre la del Adolfo y la de la misionera Maggie Solari. ¿Una alianza en ciernes? El dirigente camporista Andrés «Cuervo» Larroque, lo da por hecho con un tuit en el que arroba a Cristina y al puntano: «Aquí empieza todo». Entonces la vicepresidenta Gabriela Michetti, que encabeza el acto, abre formalmente la sesión.

Pese a que desde algunos sectores se insistía con la impugnación a la asunción de la senadora electa por Unidad Ciudadana, finalmente la Comisión de Asuntos Constitucionales dictaminó favorablemente respecto de todos los diplomas de los electos y de sus suplentes, por lo que la totalidad de los senadores están habilitados para que jurar por los cargos que asumirán formalmente a partir del próximo 10 de diciembre.

Después de que Menem ize la bandera y se cante el himno, el primero de los nuevos senadores en prestar juramento será Estaban Bullrich. Los tres mandatarios provinciales presentes en el evento (Sergio Uñac, de San Juan; Sergio Casas, de La Rioja, y Alberto Rodríguez Saa, de San Luis) se quedaron parados frente al atril de jura por protocolo y saludaron a cada uno de los nuevos senadores. La segunda diputada de Cambiemos por provincia de Buenos Aires, Gladys González, jurará en otra sesión por encontrase de viaje por China. Así Cambiemos fortalece su bancada aunque aún está lejos del quórum propio en la Cámara alta, por lo que debe seguir apostando a la negociación con sectores del opoficialismo.

Luego llega el turno de CFK y nuevamente estallan los aplausos. Miguel Ángel Pichetto, incómodo en su banca, no aplaude. Si cumpliera con sus amenazas, la flamante senadora debería conformar un bloque aparte del peronista que preside el rionegrino, de muy buen diálogo con el oficialismo. Se presupone que podrían integrar este nuevo bloque algunos de los actuales senadores, tales como Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), Nancy González y Mario País (Chubut), María Inés Pilatti Vergara (Chaco), Ana Almirón (Corrientes), Silvina Marcela García Larrabura (Rio Negro), María de los Ángeles Sacnun (Santa Fe), más alguno de los ingresantes. Kicillof compensa el silencio de Pichetto sumando su entusiasmo desde un palco de invitados, donde también estaban los diputados Héctor Recalde, Juliana Di Tullio y Mayra Mendoza.

Alguien grita “Vamos, Jefa” y “Aguante, morocha” y Cristina jura “Por la Patria, por Dios y los Santos Evangelios”. Es la única de todos los electos que no será acompañada por familiares al momento del juramento. Michetti pide silencio y trata de contener la algarabía. “Como fue la primera que juró y generó el aplauso, lo que intenté es contener la situación, porque si ahí se desarrollaba un caos, no lo parábamos más, no tiene nada que ver que sea la ex presidenta”, explicó luego de finalizado el acto, ninguneando a su compañero Esteban Bullrich, que juró antes que CFK pero no despertó ningún entusiasmo en las tribunas.

Luego juraron el resto de los representantes -hasta completar las 23 incorporaciones al Senado- de las provincias en estricto órden alfabético: Formosa, Jujuy, La Rioja (a Carlos Menem, que estuvo acompañado por Zulemita y sus nietos, se lo notó visiblemente deteriorado, necesitó ayuda para levantarse de la banca y lloró al jurar por un nuevo período), Misiones, San Juan (Rubén Uñac, hermano del gobernador, fue otro muy aplaudido), San Luis (la senadora Eugenia Catalfano debe corregir a Michetti que se equivocó de provincia y dijo San Juan nuevamente) y Santa Cruz.

Al finalizar la ceremonia, Bullrich fue consultado por su expectativa respecto de la relación con la ex presidenta y manifestó: “Espero que sea muy buena y que juntos defendamos a los bonaerenses. Voy a dialogar con todos y especialmente con ella porque también es senadora por Buenos Aires”. También sostuvo que “no había razón” para que CFK no asumiera su banca.

Las declaraciones de prensa en el Salón Azul se demoran y mientras buscamos la salida nos cruzamos con una trabajadora del Senado que lleva puesta una remera con la foto de Cristina y la leyenda «La Década Ganada». Va hablando con una compañera a la que le cuenta que sus jefes «le llamaron la atención» por la vestimenta pero que la remera no se la piensa sacar.

Ya en la calle se ve que empiezan a llegar las columnas de la movilización contra la reforma laboral, que algunas horas más tarde convocará a 300 mil personas. El contraste es intenso. Gorros, banderas, vinchas, humo de las parrillas, bombos y pirotecnia. Desde el poderoso equipo de sonido, que sin embargo no lograba traspasar los muros del recinto, suenan los “Juguetes perdidos” del Indio Solari: “Esperando allí nomás, / en el camino, la bella señora está desencarnada / cuando la noche es más oscura / se viene el día en tu corazón”.

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