El gremio que conduce Gerardo Martínez acordó un 21%, apenas por encima del techo que busca imponer el macrismo. El incremento salarial se aplicará en dos tramos e incluye una cláusula gatillo que habilitaría la reapertura de la paritaria si la inflación supera el 21%.
El convenio establece un 11% de aumento que se abonará en abril y otro 10% en julio, y serán remunerativos. De esta forma, el populoso gremio de los obreros no se aleja del 18% que proponía el oficialismo, y está pegado al 20% que miraban con simpatía desde la Casa Rosada.
Hace semanas, Martínez había asegurado que “la realidad manda y nosotros no tenemos estabilidad laboral de por vida. Cuando me siento a negociar una paritaria mi fórmula no sólo es ver cómo recupero el salario sino que lo que vaya a conseguir no me signifique una caída estrepitosa de puestos de trabajo”.
Las declaraciones del sindicalista recobran fuerza al conocerse que por primera vez en 15 meses la actividad de la construcción creció. Durante el mes de marzo tuvo un incremento del 10,8%, según detalló el INDEC.