La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, abrió el proceso para la licitación de los diez casinos provinciales, el cual comenzó en marzo del año pasado y que llevó adelante el titular del Instituto de Lotería y Casinos, Matías Lanusse. El decreto que firmó la mandataria provincial habilitó a Lanusse a publicar los pliegos con los términos y condiciones de la concesión, que según pudo saber Informe Político, tendrá un plazo de 20 años. El anuncio será realizado en breve.
Por primera vez desde que lo Casinos le fueron trasladados a la provincia a principio de los 90, se realizará el llamado a licitación. Las doce salas de juego que se encontraban abiertas cuando asumió Vidal se encontraban funcionando con sus permisos vencidos que eran renovados año a año por el ex gobernador, Daniel Scioli.
De esas salas, dos ya fueron cerradas, el casino de Valeria del Mar y el de Necochea. Mientras que otros dos, el Casino Hotel Sasso en Mar del Plata, propiedad de el gremialista Luis Barrionuevo, y el de Sierra de la Ventana. Ambos fueron habilitados por Scioli por decreto hasta 2025.
A diferencia de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, en la provincia los casinos son estatales. Los que se encuentran explotados por privados, como es el caso del Trilenium de Tigre, lo pueden hacer debido a que se encuentran asociados a una ONG. Con esta medida Vidal busca dos objetivos claros. El primero es continuar con su política de desalentamiento del Juego, en dos años ya cerró dos de los casinos, y en segundo hacer que esa industria sea eficiente para así tener más flujo de dinero para diversos programas sociales.
Por ley, los dividendos que cosecha Lotería tienen que destinarse al financiamiento de programas de Salud, Educación y Desarrollo Social. Otro de los puntos claves será que se mantendrán todas las fuentes de trabajo, ninguno de los empleados que se encuentran en los Casinos provinciales serán despedidos. Esa será una de las condiciones sine qua non de los pliegos.
¿Cómo es el sistema actual?
Hoy en día las ganancias de los casinos provinciales se dividen 50/50 entre el Estado y los privados. Sin embargo todos los gastos corrientes salen del erario público. Alquiler del lugar, mantenimiento del mismo y mantenimiento de las máquinas tragamonedas. A eso se le suma además el pago de los salarios de los trabajadores, que son en su mayoría planta permanente de la provincia. A lo que se agrega que, a diferencia de los bingos, las máquinas tragamonedas de los casinos no se encontraban conectadas al control online. Todo eso, más la situación irregular de las concesiones, hacen que en el Ejecutivo provincial den por descontado que el Estado pierde en recaudación. “No hay cifras, pero con ese panorama casi no hay dudas”, expresó un alto funcionario provincial. Ahora, las máquinas dentro de los casinos tendrán que someterse al mismo control y multas que tienen las de los bingos.
En la provincia, además de los mencionados casinos se encuentran el Central, que está en Mar del Plata, el del Mar también en esa ciudad balneraria, el Hotel del Bosque en Pinamar, el de Mar de Ajó, el de Miramar, el de Monte Hermoso, el de Tandil, y el de Valeria del Mar
Durante la gestión de Scioli, y según explican fuentes empresariales, los controles se volvieron más laxos que de costumbre al punto de que cuando asumió el primer titular de Lotería de Vidal, Melitón López, tuvo que instalar un grupo electrógeno para alimentar de energía a la sala de control on line de todas las máquinas tragamonedas de la provincia, la sala Hyperion. Según reconstruyó IP, todos los viernes, cerca de las 20 se cortaba el suministro y las más de 21.870 máquinas de la provincia quedaban sin control alguno. Tanto Melitón primero, como ahora Lanusse, pueden ver todos los días dicho grupo, ya que se puede ver perfectamente desde la ventana de la presidencia.
Uno de los puntos claves que buscará corregir la provincia con el nuevo llamado es lo que se conoce como subconcensión. Esto sucede cuando quien tiene la licitación se la subcontrata a un tercero. También para evitar “competencia desleal” en Mar del Plata, en donde hay tres.
Lanusse, un técnico que llegó de la mano de Fabián Pepín Rodríguez Simón, se ganó la confianza de Vidal durante todo el 2017. Al asumir, la mandataria le pidió que se encargue de hacer un llamado a licitación urgente para el Casino Trilenium, cuyo permiso, prorrógado desde 2013, se vencía en un mes. Fue ahí cuando le dijo que se debía hacer con tiempo y puso el plazo de antes de fin de año tener terminado los pliegos.
Licenciado en administración de empresas, estuvo durante el 2016 Lanusse estuvo abocado a la gestión del agua en la provincia. Durante todo 2017 realizó una exhaustiva auditoría sobre el estado, y los estados contables, de cada uno de los 12 casinos provinciales, con lo que determinó cuáles deberían cerrar, algo que luego aprobó Vidal. En sus planes se encuentra llevar adelante toda una restructuración del juego en la provincia.
“Casino que va a pérdida tiene que cerrarse. Es una actividad que buscamos desalentar, pero no podes obviar que está, entonces lo que se tiene que hacer es que tribute y que lo haga bien”, repiten en Calle 6. Lo cierto es que el plan de reforma del control del juego también irá por partes. Ya se avanzó también con la modificación del canon a las agencias de quiniela, que pasó de ser de un monto fijo a uno relacionado con la facturación de cada una de ellas. En la lista los dos hipódromos, a quienes el estado provincial aporta millonarios subsidios para su funcionamiento y los bingos.
El contraste con el Casino Flotante de Puerto Madero es una de las mejores formas de explicar la cuestión. Al ser superavitario, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, analiza estatizarlo a fines de 2019 cuando venza la concesión, debido a que además la Constitución porteña no permite que la Ciudad tenga gerenciado el Juego. En la provincia, mientras tanto, se acumulan los rojos por varios casinos. El central de Mar del Plata es uno de los emblemas por su estado de deterioro.