El mandatario aclaró que la decisión del bloque europeo «afectará a toda la economía global» y fortalecerá a la competitividad del continente. Además, preparó un paquete de medidas en respuesta a la ofensiva económica de los países que integran la oposición.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo que actualmente no existe un «reemplazo razonable» para el gas ruso en Europa, ante la posibilidad de que los países del bloque impongan un embargo a esta materia prima en respuesta a la invasión de Ucrania, mientras pidió por ampliar la exportación de hidrocarburos a los países latinoamericanos, africanos y asiáticos.
En una reunión sobre la situación en los sectores petrolero y gasístico rusos, Putin también advirtió que reemplazar los recursos energéticos rusos con suministros alternativos «inevitablemente afectará a toda la economía global», lo que puede tener «consecuencias muy dolorosas».
«A pesar de estas cosas obvias, los países europeos hablan constantemente sobre rechazar los suministros rusos, lo que desestabiliza aún más el mercado y eleva los precios», dijo Putin.
También señaló que actualmente no hay volúmenes de gas libres en el mercado mundial. «Los suministros de otros países, principalmente de Estados Unidos que pueden enviarse a Europa, costarán mucho más a los consumidores», explicó, y aseguró que esta circunstancia afectará el nivel de vida de los europeos y a la competitividad de la economía del continente.
«A pesar de estas cosas obvias, los países europeos hablan constantemente sobre rechazar los suministros rusos, lo que desestabiliza aún más el mercado y eleva los precios», añadió, según la agencia de noticias rusa Interfax.
La posibilidad de aplicar un embargo a los recursos energéticos rusos sobrevuela en la Unión Europea (UE), desde que comenzó la invasión de Ucrania, pero hay países, como Alemania, que se han posicionado en contra, por lo que no hay un acuerdo sobre este punto en el seno del bloque.
En la UE, el 45% de las importaciones y cerca del 40% del consumo de gas proviene del suministro que llega desde Rusia, gracias a una red de gasoductos que no se cortó en ningún momento pese a la batería de sanciones impuestas contra el Kremlin desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero pasado.