Una nueva víctima mortal se cobró en las últimas horas el puente caído que antes conectaba a las ciudades de Goya y Esquina, cuando una mujer enferma murió mientras era llevada en lancha por el caudaloso arroyo Guazú, en el mismo punto donde un conductor misionero pereció ahogado semanas atrás.
La fallecida padecía problemas de hipertensión y sufrió un ACV que obligó a una urgente derivación a la capital correntina, para lo cual sus familiares debieron embarcarla en una de las lanchas de Prefectura que transportan pasajeros a través del hoy interrumpido Paso Santa Rosa.
La noticia del fallecimiento de la mujer fue confirmada por el conocido periodista y escritor Víctor Sánchez Hernández, quien publicó en su cuenta de Facebook: “Horror, nueva muerte en el puente roto sobre arroyo Guazú”.
Según relata el comunicador, “una señora que padecía un ACV murió en pleno cruce” por el Guazú, un brazo del río Corriente sobre el cual se yergue el complejo de puentes conocido como Paso Santa Rosa, colapsado como consecuencia de las últimas inundaciones.
La publicación del conocido intelectual oriundo de Esquina desató la indignación colectiva de los habitantes del sur correntino, afectados por el aislamiento desde que el puente se vino abajo por el socavamiento de sus bases.
Los vecinos de Esquina y otras ciudades de la zona reclaman desde entonces que el Gobierno provincial ponga al servicio de los enfermos el helicóptero sanitario con el que cuenta el Estado provincial, utilizado generalmente como vehículo exclusivo del gobernador Ricardo Colombi.
En las redes sociales y los medios de prensa la comunidad de Esquina ha venido criticando severamente la negativa de Colombi a facilitar la aeronave, ya que hasta el momento –y desde que se desplomó el puente- los enfermos y accidentados son trasladados en lancha.
Tanto Vialidad Nacional como el Gobierno de Corrientes se comprometieron en su momento a colocar un puente provisorio tipo “Bailey” sobre la ruta nacional 12, pero los trabajos se demoraron por las dificultades morfológicas del terreno, con barrancos y remolinos.
Justamente fue a raíz de la furia característica del arroyo Guazú que Rogelio Schweig, un padre de familia de 49 años, perdió la vida en julio pasado al caer a las aguas junto con su esposa, cuando ambos viajaban hacia Buenos Aires a bordo de una Ford Ecosport.
La muerte de Schweig fue atribuida por sus familiares a la falta de señalización en la zona del puente caído, considerado a partir de entonces como una trampa mortal.
En tanto, los vecinos de Esquina y Goya culparon del desmoronamiento del viaducto a la falta de mantenimiento por parte del Gobierno provincial, que no dragó su cauce a pesar del incremento de las lluvias registrado entre marzo y mayo de este año.